Toledo, El Greco y la sombra del Papa Negro
Apreciados hermanos en Cristo, estimados seguidores de
la doctrina del Cristo de Acuario, del Kalki Avatara de la Nueva Era de
Acuario, del Venerable Maestro Samael Aun Weor.
He seguido de cerca por largo tiempo su batallar contra el CEI, que se ha
adueñado de la IGCU, y que la maneja a su antojo. No ignoro las perversidades
cometidas "en nombre de la Gnosis" por su casta dirigente y por sus
súbditos, sus acólitos, incluyendo actos repudiables y totalmente condenables,
coerción, amenazas, intimidación, lavado de cerebro, inclusive abominables
ritos de magia negra ejecutados contra todo aquel a quién consideran que se
opone a sus designios.
Quizá ustedes no hayan escuchado hablar de lo que les presentaré a
continuación, pero creo que es de su debido interés.
La realización de ese Congreso en Toledo es de gran interés para ciertos
personajes tenebrosos pertenecientes a la Hermandad de las Sombras, a la
Fraternidad del Delito, que con tanto ahínco denunciara el Venerable Maestro
Samael Aun Weor. Éstos, se hallan están enquistados en estas instituciones y en
otras sectas y movimientos de carácter pseudoesotérico y pseudoocultista,
moviendo los hilos, ya sea visible u ocultamente.
En esa ciudad hay fuerzas en actividad que son desconocidas paraa mayoría,
que contempla dicha ciudad como "un modelo de coexistencia religiosa,
social y cultural", "la primera capital del Imperio Español",
etc., y si bien es cierto y de toda verdad que grandes luminarias llegaron a
atravesar e incluso a habitar en esa ciudad, no menos cierto es que también
tiene un lado muy oscuro, el cual, convenientemente, suele ser escondido, o por
lo menos, muy poco publicitado. Cuando se está allá, en estado de profunda
meditación y de constante observación, se percibe, se siente y se puede
observar la notable presencia de la brujería desde hace largo tiempo, y que
perdura hasta la actualidad. Permítanme revelarles algunos detalles que, quizá,
les sean desconocidos, y que un investigador halló a raíz de toparse con un
influjo tenebroso de forma inesperada en ese lugar.
Les invito a leer, no sólo este texto, sino el breve texto de los dos
documentos que les adjunto en formato PDF, que ponen de relieve una terrible
realidad: según se anuncio en un cónclave o congreso el año 1988 en Turín,
habita en Toledo un nefasto personaje conocido como "el Papa Negro",
quién tiene establecida ahí su Corte y, básicamente, es el máximo representante
de la corriente satánica occidental, y es desde donde maneja los hilos que
mueven el pensamiento negativo, contrario a la (verdadera) espiritualidad. A
este personaje responden los líderes de numerosísimas sectas pseudoesotéricas,
pseudoocultistas y pseudoreligiosas. Esto demuestra la importancia medular de
este personaje de las sombras.
Pero todo esto tiene un trasfondo histórico, legendario y hasta mitológico,
que llega hasta nuestros días y justifica la presencia de tan nefasto personaje
en esta ciudad.
Sin más preámbulos, y sin entrar en las numerosas leyendas del origen de
Toledo, conocida en la antigüedad como Toletum en latín, y como Tulaytula en el
dialecto de los árabes, creo oportuno dar contexto a las leyendas y las
historias que la han moldeado.
Justo frente a la ciudad, en el margen izquierdo del río Tajo, entre el
Arroyo de la Degollada y la Peña del Rey Moro se halla una colina, sobre cuya
cima, se hallan unas ruinas. Arcaicas leyendas cuentan que, en ese cerro,
llamado del Bú, en el origen de los tiempos, antes de los íberos, vivió un
pueblo aguerrido que gozaba de la protección de un dios infernal, un terrible
demonio llamado Baal-Cebú, al cual se le sacrificaba una joven virgen en las
noches de luna llena. El sacerdote de la tribu cometió el "crimen" de
enamorarse de una de las jóvenes que iba a ser sacrificada, y esa noche la
raptó y huyeron juntos, por lo que esa noche no pude hacerse la ofrenda, lo
cual encolerizó al demonio, que abrió el cerro, y de la tierra resquebrajada
salió una legión demoníaca que fue en busca de los fugitivos, pero no los
hallaron, por lo que Belcebú maldijo la montaña y, al cerrarse la tierra, se
tragó a todo ese pueblo, quedando sólo las ruinas como testigo de los horrores.
Se dice desde la Edad Media, que entre los restos del cerro están los cimientos
de una torre, la “Torre del Diablo“, donde estaba situada una puerta hacia el
infierno, incluso cuenta la leyenda que en las noches de luna llena, algunas
personas ven una puerta abrirse entre las rocas y se ve salir una luz rojiza.
Son leyendas, mitos si se quiere, pero éstas siempre contienen al menos una
parte de verdad en sí mismas.
Asimismo, la conquista de Toledo por parte de los sarracenos fue brutal, y
fue facilitada a causa de que ciertos judíos abrieron las puertas de la ciudad,
y parte de la nobleza traicionó al Rey Rodrigo. En esa invasión, los sarracenos
aniquilaron a gran parte de la población, y subyugando a los que dejaron con
vida, quienes pasaron a ser ciudadanos de segunda, pagando un tributo por sus
vidas y por mantener su fe exclusivamente dentro de sus (escasos) templos
cristianos. En relación con el Rey Rodrigo, mencionar que descubrió un tesoro
en las profundidades de Toledo, en cavernas subterráneas, y cuentan mitos
ancestrales que, en esa ciudad, batalló Hércules Tebano o Horus contra Seth, al
cual derrotó y encerró en una cámara secreta bajo esa ciudad.
Ya en plena Edad Media, cabe recordar que, si bien Alfonso X el Sabio fue
un Rey interesado en las artes ocultas, de hecho se dice que fundó o impulsó la
llamada 'Ars Toletana', que era el estudio de la alquimia y las artes ocultas
en Toledo, en la Escuela de Traductores, en los monasterios medievales, y si
bien este Rey fue realmente sabio y bien intencionado, fue traicionado por
tirios y troyanos, fue exiliado por la nobleza local toledana, y el fanatismo
religioso tomó el lugar del (bienintencionado) proyecto (gnóstico) de alcanzar
la armonía y comunión entre cristianos, musulmanes y judíos entorno al Único y
Verdadero Dios. Y como el odio engendra más odio, la persecución, paradójicamente,
recrudeció la brujería y la hechicería en esa ciudad que, ya existía antes,
pero que se recrudeció especialmente a raíz de estos sucesos, pasando a ser
esta ciudad fue conocida como un centro de las artes oscuras, en concreto de la
nigromancia, de la magia negra de la peor clase, equiparándose la 'Ars
Toletana' a la nigromancia y la magia negra. Y, en esta coyuntura, las leyendas
y las historias macabras aumentan de forma exponencial.
Toledo fue sede del estudio científico, pero también de la nigromancia. El
periodo de mayor actividad traductora
coincide con la propagación del mito de un “Toledo Nigromante”. En Francia
la epopeya y la canción de gesta divulgaban la leyenda del Toledo de la magia y
de la nigromancia. Toledo adquirió fama de ser sede de las ciencias ocultas, y
se creía eran los demonios quienes instruían en estas artes. Se hablaba de la
existencia en la ciudad de un antro subterráneo en donde se practicaba la
nigromancia. Este lugar sería universalmente conocido como “nefando gimnasio”,
sí, tenía la misma fama que la archiconocida Cueva de Salamanca, donde durante
siglos se enseñó la goecia, los conjuros, las invocaciones de demonios y de
entidades del bajo astral. Así, pues, la conexión astral entre Toledo y
Salamanca, sede del Castillo de Klingsor, del templo de Jahveh-Semo, es
evidente para el investigador esotérico.
En Toledo, concretamente donde se halla el museo del Greco, se hallaba el
palacio del tesorero real del Rey de Castilla Pedro I el Cruel, conocido como
el rabino Samuel ha-Leví, de quién se dice que se jactaba de que no se movía
nada en Toledo sin que él lo supiera, y de quien se cuenta que conspiraba junto
a María de Padilla, amante del Rey, y que amasó grandes riquezas que ocultó al
Rey, y cuenta la tradición que el rey lo capturó, torturó y asesinó, sin llegar
a obtener información sobre ese tesoro que amasaba su antiguo tesorero.
En el mismo siglo XIV en que sucedía esto, también se forjaba la leyenda
del Marqués Enrique de Villena, noble entregado a la magia negra, a la
nigromancia, quién vivió en esa mansión y, en sus sótanos, había una red de
túneles y, en esas cavernas, tenía un dizque laboratorio alquímico. En resumen,
se dice de Enrique de Villena que aprendió artes oscuras en la Cueva de
Salamanca, de mano del Diablo dicen unas tradiciones, de un demonio (al que
llegan a llamar Asmodeo) dicen otras tradiciones, de un nigromante que ejercía
de capellán de la iglesia de San Cebrían o Cipriano (en cuyo sótano se hallaba
la tenebrosa Cueva, y que se hallaba a metros de la Catedral de Salamanca) y
cuyo nombre por el que fue conocido, al menos uno de los últimos capellanes, en
el siglo XVI, era don Clemente Potosí. Esta tradición de unos discípulos que se
retiran de la sociedad y se introducen en una caverna para aprender del Diablo
se reproduce en la Escolomancia del folklore de Hermanstadt en Transilvania
(Rumanía). Don Enrique de Villena huyó, o fue liberado, de esa caverna, y viajó
a Toledo, donde había oído de la presencia de una escuela de nigromancia, y ahí
practicó y perfeccionó sus artes oscuras, llegando a una leyenda que relata que
ordenó a su criado asesinarlo e introducir su cadáver dentro de un gran matraz
de vidrio creado por el propio don Enrique, y tiempo después, descubrieron unos
soldados, acompañados de sacerdotes, ese matraz enorme en el sótano, tétrico y
lúgubre, junto a herramientas y volúmenes de artes oscuras, y dentro de ese
matraz había un ser amorfo y deforme que ya estaba casi formado. Ante el horror
frente al ser infernal que allí había, uno de los presentes, envalentonado,
golpeó el matraz, que se rompió, interrumpiendo la "transmutación"
del marqués de Villena. Narra la leyenda que el ser, formando una masa deforme,
en el suelo y ya fuera del líquido que lo mantenía, poco antes de perder la
vida o lo que fuera que aún quedara del marqués, exhaló un terrible alarido que
pudo ser oído en las proximidades del palacio. Tras su muerte definitiva, sobre
el palacio del marqués algunos narraron haber visto un carro tirado por
dragones con colas de fuego, que llevó el alma del mago a lo más profundo del
Infierno. Y sí, ahí es donde se realizará el Congreso Gnóstico de la IGCU-CEI.
Para acabar, no quiero olvidar la captura y encarcelamiento de Fray Juan de
la Cruz, insigne monje cristiano, gnóstico de corazón, quién estuvo muchos
meses encerrado en una celda que había sido usada a modo de letrina por otros
monjes, que eran unos fanáticos religiosos y se oponían a su espíritu
reformista y purificador, y ahí es donde vivió (y superó) su particular noche oscura
del alma.
Todo lo relatado aquí, incluyendo las horribles torturas y asesinatos
inquisitoriales, la hechicería realizada por brujas y sus zánganos en sótanos
de casas tétricas en recónditos y retorcidos callejones, la magia negra que se
ha practicado a lo largo de siglos, por no decir milenios, ha impregnado de un
aura particular este lugar, y creo que es conveniente conocer estas cosas para
analizar, con más conocimiento de causa, los posibles motivos por los que el
CEI ha decidido realizar su Congreso ahí, y precisamente ahí.
Precisamente en estos instantes de máximo rigor del Kali Yuga, es cuando
debemos aferrarnos con esperanza y poner en práctica las enseñanzas del V.M.
S.A.W, quién es nuestro Gurú y Guía, seguir fielmente los Diez Mandamientos que
son la base ética de la enseñanza de Jesucristo, y aniquilarnos a nosotros
mismos, como afirmaría Buddha.
Que la Luz de Cristo y de la bendita Virgen María, arquetipo perfecto de la
Madre Divina, los guíe, ilumine y proteja. Y que la Luz del Santo Grial ilumine
los corazones de la humanidad y nos insufle amor, fe, paz y esperanza.
Paz inverencial.
Toledo, El Greco y la sombra
del Papa Negro
Cuando un congreso no elige solamente una ciudad, sino
también un símbolo
Hay ciudades
que no son simples ciudades.
Hay lugares
que no se pisan impunemente, porque debajo de sus piedras duermen siglos,
juramentos, hogueras, pactos, rezos, traiciones, visiones, dolores y silencios.
Toledo pertenece a esa clase de ciudades. Quien la mira superficialmente ve
murallas, callejuelas, arte, historia, catedrales, museos, turismo y belleza.
Pero quien sabe leer los signos advierte otra cosa: Toledo no es solamente una
ciudad antigua. Es una ciudad cargada.
Cargada de
religión.
Cargada de
poder.
Cargada de
símbolos.
Cargada de
secretos.
Y por eso
llama profundamente la atención que el Congreso Gnóstico Internacional de la
IGCA CEI haya sido proyectado precisamente allí, en Toledo, y en torno al
nombre de El Greco, cuando existían otros lugares posibles, más simples,
más económicos o incluso gratuitos.
El problema
no es Toledo. El problema es la elección.
Porque en el
mundo espiritual nada es casual cuando se elige un sitio. Menos todavía cuando
quienes lo eligen se presentan como custodios de una tradición iniciática,
conocedores de símbolos, de fuerzas, de lugares sagrados, de influencias
invisibles y de la lucha entre la luz y las tinieblas.
Entonces la
pregunta surge sola:
¿Por qué
Toledo?
¿Por qué El Greco?
¿Por qué ese escenario y no otro?
La ciudad visible y la ciudad oculta
Toledo tiene
una cara luminosa: la ciudad de las tres culturas, la ciudad del arte, la
ciudad de las traducciones, la ciudad de los místicos, la ciudad donde el
espíritu europeo dejó una huella profunda. Pero toda ciudad iniciática tiene
también su sombra. Y Toledo, más que muchas otras, arrastra una sombra antigua.
En la carta
recibida, el remitente advierte que Toledo suele ser mirada como “modelo de
coexistencia religiosa, social y cultural”, pero sostiene que también existe un
aspecto oscuro, poco publicitado, vinculado a antiguas tradiciones de brujería,
nigromancia y prácticas ocultas.
Esa misma
carta recuerda que, según los documentos adjuntos, en Toledo habría tenido
asiento un personaje conocido como el “Papa Negro”, presentado allí como
figura central de una corriente satánica occidental y como punto de referencia
para ciertos grupos pseudoesotéricos.
Pero sí decimos algo muy distinto:
quien conoce
la historia oculta de Toledo no puede elegir Toledo inocentemente.
Y si no la
conoce, entonces no debería presentarse como autoridad espiritual capaz de
guiar al pueblo gnóstico.
El artículo del “Papa Negro” y la sombra sobre Toledo
Entre los
documentos recibidos aparece un artículo antiguo titulado: “Un experto del
Vaticano confirma la existencia de un ‘papa negro’ en Toledo”. El texto
identifica a César Vidal como el único español de una comisión de expertos
creada por el Vaticano para investigar sectas.
En esa
entrevista, ante la pregunta directa sobre la existencia de un “papa satánico”
en Toledo, el entrevistado responde afirmativamente y afirma que en Europa
habría dos “papas negros”: uno en Toledo y otro en Turín.
Más
adelante, el mismo documento vincula Toledo con una tradición mística y
ocultista, señalando que ciertos movimientos satanistas europeos buscarían
conectar con tradiciones ocultistas precristianas, y que Toledo presentaría
para ellos un atractivo particular.
Otro
documento escaneado lleva un título todavía más explícito: “Toledo, corte
del Papa Negro”. Allí se presenta a Toledo, dentro de esa narrativa, como
ciudad mágica elegida por el supuesto “Papa Negro” para establecer su corte
simbólica.
ESTOS DOCUMENTOS , sí son antecedentes suficientemente fuertes como para formular una pregunta espiritual, ética y simbólica:
¿Sabían esto
los organizadores?
¿Lo ignoraban?
¿Lo minimizaron?
¿O precisamente por eso les resultó atractivo el lugar?
El Greco: la visión, el éxtasis y la escenografía
espiritual
El Greco no
es un nombre cualquiera.
El Greco
evoca cuerpos alargados, cielos convulsionados, santos en éxtasis, miradas que
parecen atravesar la carne y una espiritualidad dramática, casi visionaria. Su
pintura no pertenece solamente al arte: pertenece también al misterio. Sus
figuras parecen estar entre dos mundos, como si la materia se estirara buscando
una luz superior o como si el alma estuviera a punto de desprenderse del
cuerpo.
Elegir un
espacio asociado a El Greco no es elegir simplemente un salón.
Es elegir
una atmósfera.
Es elegir un
lenguaje.
Es elegir un
decorado místico.
Y allí
aparece la sospecha: una institución que se presenta como gnóstica, crística e
iniciática sabe perfectamente que el símbolo educa, impresiona y somete. Sabe
que el lugar no es neutro. Sabe que el escenario produce efecto. Sabe que una
ciudad como Toledo, un nombre como El Greco y una convocatoria internacional
pueden construir una sensación de grandeza espiritual, aunque detrás existan
tensiones económicas, contradicciones internas y preguntas sin responder.
El símbolo
puede elevar.
Pero también
puede encubrir.
La puesta en escena del poder espiritual
El congreso
aparece anunciado para Toledo, entre el 22/23 y el 27/28 de octubre de 2026,
junto a documentos de alojamientos negociados. Y en otra documentación interna
se habla de inscripciones de 50 €, costos que superarían los 200.000 € y la
necesidad de reunir aproximadamente 25.000 € mediante aportes del pueblo
gnóstico, especialmente impulsados desde la organización de damas.
Aquí el
misterio se vuelve más concreto.
Porque
cuando una institución espiritual elige un lugar caro, distante y cargado
simbólicamente, mientras pide dinero adicional a sus miembros, la pregunta deja
de ser solamente esotérica. Se vuelve profundamente ética.
Si había
lugares gratuitos o más económicos, ¿por qué cargar al pueblo con semejante
esfuerzo?
Si se
predica el desapego, ¿por qué se necesita una escenografía europea de
prestigio?
Si se habla
de humildad, ¿por qué montar un congreso rodeado de símbolos de poder, arte,
historia y solemnidad?
Si se enseña
la muerte del ego, ¿por qué parece tan importante demostrar grandeza
institucional?
Los
documentos de alojamientos muestran apartamentos con precios de 780 €, 890 €,
960 € y 990 €, además de la aclaración de tarifa no reembolsable. Para muchos
hermanos de América Latina, esos números no son detalles: son sacrificios
reales, deudas, angustias familiares, ventas, rifas, comidas, aportes, colectas
y presiones silenciosas.
Y entonces
Toledo deja de ser una ciudad.
Se convierte
en una prueba.
Pero no
necesariamente una prueba espiritual para el discípulo.
Quizás sea
una prueba moral para la institución.
Lo que no se dice en voz alta
En los
movimientos pseudoespirituales, muchas veces lo más importante no es lo que se
declara, sino lo que se sugiere.
Nadie
necesita decir abiertamente: “vengan a obedecer”.
Basta con
crear un clima.
Basta con
decir que es un congreso histórico.
Basta con
insinuar que quien no asiste no comprende la importancia del momento.
Basta con
presentar el sacrificio económico como mérito espiritual.
Basta con
vestir la convocatoria de solemnidad, símbolos, Europa, Toledo, El Greco y
destino.
Así se
fabrica una atmósfera.
Y en esa
atmósfera, muchos dejan de preguntar.
Porque
preguntar parece faltar a la fe.
Porque dudar
parece traicionar.
Porque no
pagar parece no estar a la altura.
Pero la
verdadera Gnosis nunca exigió obediencia ciega. La verdadera Gnosis exige
conciencia. Y la conciencia empieza cuando alguien se atreve a preguntar lo que
todos prefieren callar.
Toledo como espejo de una contradicción
Toledo es
una ciudad de místicos y de sombras. De santos y de inquisidores. De
traducciones sagradas y de leyendas negras. De arte elevado y de poder
terrenal. De oración y de secretos.
Por eso,
quizás sin querer, Toledo refleja perfectamente la contradicción de este
congreso.
Una
institución que habla de luz, pero no explica con claridad sus costos.
Una
institución que habla de fraternidad, pero carga económicamente a sus bases.
Una
institución que habla de humildad, pero busca escenarios de prestigio.
Una
institución que habla de iniciación, pero parece necesitar decorados para
sostener autoridad.
Una
institución que habla de combatir la oscuridad, pero elige una ciudad sobre la
cual pesan documentos, relatos y tradiciones vinculadas al ocultismo más
sombrío.
Pero sí afirmamos que la coincidencia es demasiado significativa para ser descartada con liviandad.
Y que,
cuando las coincidencias simbólicas se acumulan, el buscador serio no se burla:
observa.
La pregunta final
Si Toledo
fue elegida por razones logísticas, que se expliquen.
Si fue
elegida por razones económicas, que se demuestren.
Si fue
elegida por razones culturales, que se diga.
Si fue
elegida por razones simbólicas, que se reconozca.
Pero que no
se trate al pueblo gnóstico como si no pudiera pensar.
Que no se le
pida dinero sin transparencia.
Que no se lo
lleve a Europa bajo presión emocional.
Que no se
oculte detrás de palabras espirituales lo que debe ser explicado con
documentos, números y verdad.
Porque la
luz no teme a las preguntas.
La luz no
necesita manipular símbolos.
La luz no
necesita escenarios caros.
La luz no
necesita Toledo, ni El Greco, ni palacios, ni nombres ilustres, ni grandes
congresos para manifestarse.
La luz
necesita conciencia.
Y si la
conciencia pregunta por qué se eligió precisamente Toledo, precisamente El
Greco, precisamente ahora, la institución debería responder.
No con
amenazas.
No con
silencios.
No con
obediencia.
No con
mística decorativa.
Sino con
verdad.
Porque
cuando una organización espiritual deja de responder, el símbolo empieza a
hablar por ella.
Y Toledo, con sus piedras antiguas, sus callejones, sus sombras y sus campanas, parece estar diciendo algo que muchos todavía no quieren escuchar.
EL PAPA NEGRO LOS ESPERA, EN TOLEDO.





