¡Golpead y se os abrirá! "Los OJOS"

3 de julio de 2026

Toledo, El Greco y la sombra del Papa Negro, TOLEDO lugar de inquisición y traición a los Templarios.

 Toledo, El Greco y la sombra del Papa Negro




 Apreciados hermanos en Cristo, estimados seguidores de la doctrina del Cristo de Acuario, del Kalki Avatara de la Nueva Era de Acuario, del Venerable Maestro Samael Aun Weor.

 

He seguido de cerca por largo tiempo su batallar contra el CEI, que se ha adueñado de la IGCU, y que la maneja a su antojo. No ignoro las perversidades cometidas "en nombre de la Gnosis" por su casta dirigente y por sus súbditos, sus acólitos, incluyendo actos repudiables y totalmente condenables, coerción, amenazas, intimidación, lavado de cerebro, inclusive abominables ritos de magia negra ejecutados contra todo aquel a quién consideran que se opone a sus designios.

 

Quizá ustedes no hayan escuchado hablar de lo que les presentaré a continuación, pero creo que es de su debido interés. 

 

La realización de ese Congreso en Toledo es de gran interés para ciertos personajes tenebrosos pertenecientes a la Hermandad de las Sombras, a la Fraternidad del Delito, que con tanto ahínco denunciara el Venerable Maestro Samael Aun Weor. Éstos, se hallan están enquistados en estas instituciones y en otras sectas y movimientos de carácter pseudoesotérico y pseudoocultista, moviendo los hilos, ya sea visible u ocultamente.

 

En esa ciudad hay fuerzas en actividad que son desconocidas paraa mayoría, que contempla dicha ciudad como "un modelo de coexistencia religiosa, social y cultural", "la primera capital del Imperio Español", etc., y si bien es cierto y de toda verdad que grandes luminarias llegaron a atravesar e incluso a habitar en esa ciudad, no menos cierto es que también tiene un lado muy oscuro, el cual, convenientemente, suele ser escondido, o por lo menos, muy poco publicitado. Cuando se está allá, en estado de profunda meditación y de constante observación, se percibe, se siente y se puede observar la notable presencia de la brujería desde hace largo tiempo, y que perdura hasta la actualidad. Permítanme revelarles algunos detalles que, quizá, les sean desconocidos, y que un investigador halló a raíz de toparse con un influjo tenebroso de forma inesperada en ese lugar.

 

Les invito a leer, no sólo este texto, sino el breve texto de los dos documentos que les adjunto en formato PDF, que ponen de relieve una terrible realidad: según se anuncio en un cónclave o congreso el año 1988 en Turín, habita en Toledo un nefasto personaje conocido como "el Papa Negro", quién tiene establecida ahí su Corte y, básicamente, es el máximo representante de la corriente satánica occidental, y es desde donde maneja los hilos que mueven el pensamiento negativo, contrario a la (verdadera) espiritualidad. A este personaje responden los líderes de numerosísimas sectas pseudoesotéricas, pseudoocultistas y pseudoreligiosas. Esto demuestra la importancia medular de este personaje de las sombras.

 

Pero todo esto tiene un trasfondo histórico, legendario y hasta mitológico, que llega hasta nuestros días y justifica la presencia de tan nefasto personaje en esta ciudad.

Sin más preámbulos, y sin entrar en las numerosas leyendas del origen de Toledo, conocida en la antigüedad como Toletum en latín, y como Tulaytula en el dialecto de los árabes, creo oportuno dar contexto a las leyendas y las historias que la han moldeado.

Justo frente a la ciudad, en el margen izquierdo del río Tajo, entre el Arroyo de la Degollada y la Peña del Rey Moro se halla una colina, sobre cuya cima, se hallan unas ruinas. Arcaicas leyendas cuentan que, en ese cerro, llamado del Bú, en el origen de los tiempos, antes de los íberos, vivió un pueblo aguerrido que gozaba de la protección de un dios infernal, un terrible demonio llamado Baal-Cebú, al cual se le sacrificaba una joven virgen en las noches de luna llena. El sacerdote de la tribu cometió el "crimen" de enamorarse de una de las jóvenes que iba a ser sacrificada, y esa noche la raptó y huyeron juntos, por lo que esa noche no pude hacerse la ofrenda, lo cual encolerizó al demonio, que abrió el cerro, y de la tierra resquebrajada salió una legión demoníaca que fue en busca de los fugitivos, pero no los hallaron, por lo que Belcebú maldijo la montaña y, al cerrarse la tierra, se tragó a todo ese pueblo, quedando sólo las ruinas como testigo de los horrores. Se dice desde la Edad Media, que entre los restos del cerro están los cimientos de una torre, la “Torre del Diablo“, donde estaba situada una puerta hacia el infierno, incluso cuenta la leyenda que en las noches de luna llena, algunas personas ven una puerta abrirse entre las rocas y se ve salir una luz rojiza. Son leyendas, mitos si se quiere, pero éstas siempre contienen al menos una parte de verdad en sí mismas.

 

Asimismo, la conquista de Toledo por parte de los sarracenos fue brutal, y fue facilitada a causa de que ciertos judíos abrieron las puertas de la ciudad, y parte de la nobleza traicionó al Rey Rodrigo. En esa invasión, los sarracenos aniquilaron a gran parte de la población, y subyugando a los que dejaron con vida, quienes pasaron a ser ciudadanos de segunda, pagando un tributo por sus vidas y por mantener su fe exclusivamente dentro de sus (escasos) templos cristianos. En relación con el Rey Rodrigo, mencionar que descubrió un tesoro en las profundidades de Toledo, en cavernas subterráneas, y cuentan mitos ancestrales que, en esa ciudad, batalló Hércules Tebano o Horus contra Seth, al cual derrotó y encerró en una cámara secreta bajo esa ciudad.

 

Ya en plena Edad Media, cabe recordar que, si bien Alfonso X el Sabio fue un Rey interesado en las artes ocultas, de hecho se dice que fundó o impulsó la llamada 'Ars Toletana', que era el estudio de la alquimia y las artes ocultas en Toledo, en la Escuela de Traductores, en los monasterios medievales, y si bien este Rey fue realmente sabio y bien intencionado, fue traicionado por tirios y troyanos, fue exiliado por la nobleza local toledana, y el fanatismo religioso tomó el lugar del (bienintencionado) proyecto (gnóstico) de alcanzar la armonía y comunión entre cristianos, musulmanes y judíos entorno al Único y Verdadero Dios. Y como el odio engendra más odio, la persecución, paradójicamente, recrudeció la brujería y la hechicería en esa ciudad que, ya existía antes, pero que se recrudeció especialmente a raíz de estos sucesos, pasando a ser esta ciudad fue conocida como un centro de las artes oscuras, en concreto de la nigromancia, de la magia negra de la peor clase, equiparándose la 'Ars Toletana' a la nigromancia y la magia negra. Y, en esta coyuntura, las leyendas y las historias macabras aumentan de forma exponencial.

Toledo fue sede del estudio científico, pero también de la nigromancia. El periodo de mayor actividad traductora

coincide con la propagación del mito de un “Toledo Nigromante”. En Francia la epopeya y la canción de gesta divulgaban la leyenda del Toledo de la magia y de la nigromancia. Toledo adquirió fama de ser sede de las ciencias ocultas, y se creía eran los demonios quienes instruían en estas artes. Se hablaba de la existencia en la ciudad de un antro subterráneo en donde se practicaba la nigromancia. Este lugar sería universalmente conocido como “nefando gimnasio”, sí, tenía la misma fama que la archiconocida Cueva de Salamanca, donde durante siglos se enseñó la goecia, los conjuros, las invocaciones de demonios y de entidades del bajo astral. Así, pues, la conexión astral entre Toledo y Salamanca, sede del Castillo de Klingsor, del templo de Jahveh-Semo, es evidente para el investigador esotérico.

 

En Toledo, concretamente donde se halla el museo del Greco, se hallaba el palacio del tesorero real del Rey de Castilla Pedro I el Cruel, conocido como el rabino Samuel ha-Leví, de quién se dice que se jactaba de que no se movía nada en Toledo sin que él lo supiera, y de quien se cuenta que conspiraba junto a María de Padilla, amante del Rey, y que amasó grandes riquezas que ocultó al Rey, y cuenta la tradición que el rey lo capturó, torturó y asesinó, sin llegar a obtener información sobre ese tesoro que amasaba su antiguo tesorero.

En el mismo siglo XIV en que sucedía esto, también se forjaba la leyenda del Marqués Enrique de Villena, noble entregado a la magia negra, a la nigromancia, quién vivió en esa mansión y, en sus sótanos, había una red de túneles y, en esas cavernas, tenía un dizque laboratorio alquímico. En resumen, se dice de Enrique de Villena que aprendió artes oscuras en la Cueva de Salamanca, de mano del Diablo dicen unas tradiciones, de un demonio (al que llegan a llamar Asmodeo) dicen otras tradiciones, de un nigromante que ejercía de capellán de la iglesia de San Cebrían o Cipriano (en cuyo sótano se hallaba la tenebrosa Cueva, y que se hallaba a metros de la Catedral de Salamanca) y cuyo nombre por el que fue conocido, al menos uno de los últimos capellanes, en el siglo XVI, era don Clemente Potosí. Esta tradición de unos discípulos que se retiran de la sociedad y se introducen en una caverna para aprender del Diablo se reproduce en la Escolomancia del folklore de Hermanstadt en Transilvania (Rumanía). Don Enrique de Villena huyó, o fue liberado, de esa caverna, y viajó a Toledo, donde había oído de la presencia de una escuela de nigromancia, y ahí practicó y perfeccionó sus artes oscuras, llegando a una leyenda que relata que ordenó a su criado asesinarlo e introducir su cadáver dentro de un gran matraz de vidrio creado por el propio don Enrique, y tiempo después, descubrieron unos soldados, acompañados de sacerdotes, ese matraz enorme en el sótano, tétrico y lúgubre, junto a herramientas y volúmenes de artes oscuras, y dentro de ese matraz había un ser amorfo y deforme que ya estaba casi formado. Ante el horror frente al ser infernal que allí había, uno de los presentes, envalentonado, golpeó el matraz, que se rompió, interrumpiendo la "transmutación" del marqués de Villena. Narra la leyenda que el ser, formando una masa deforme, en el suelo y ya fuera del líquido que lo mantenía, poco antes de perder la vida o lo que fuera que aún quedara del marqués, exhaló un terrible alarido que pudo ser oído en las proximidades del palacio. Tras su muerte definitiva, sobre el palacio del marqués algunos narraron haber visto un carro tirado por dragones con colas de fuego, que llevó el alma del mago a lo más profundo del Infierno. Y sí, ahí es donde se realizará el Congreso Gnóstico de la IGCU-CEI.

Para acabar, no quiero olvidar la captura y encarcelamiento de Fray Juan de la Cruz, insigne monje cristiano, gnóstico de corazón, quién estuvo muchos meses encerrado en una celda que había sido usada a modo de letrina por otros monjes, que eran unos fanáticos religiosos y se oponían a su espíritu reformista y purificador, y ahí es donde vivió (y superó) su particular noche oscura del alma.

Todo lo relatado aquí, incluyendo las horribles torturas y asesinatos inquisitoriales, la hechicería realizada por brujas y sus zánganos en sótanos de casas tétricas en recónditos y retorcidos callejones, la magia negra que se ha practicado a lo largo de siglos, por no decir milenios, ha impregnado de un aura particular este lugar, y creo que es conveniente conocer estas cosas para analizar, con más conocimiento de causa, los posibles motivos por los que el CEI ha decidido realizar su Congreso ahí, y precisamente ahí.

 

 

Precisamente en estos instantes de máximo rigor del Kali Yuga, es cuando debemos aferrarnos con esperanza y poner en práctica las enseñanzas del V.M. S.A.W, quién es nuestro Gurú y Guía, seguir fielmente los Diez Mandamientos que son la base ética de la enseñanza de Jesucristo, y aniquilarnos a nosotros mismos, como afirmaría Buddha.

Que la Luz de Cristo y de la bendita Virgen María, arquetipo perfecto de la Madre Divina, los guíe, ilumine y proteja. Y que la Luz del Santo Grial ilumine los corazones de la humanidad y nos insufle amor, fe, paz y esperanza.

 

Paz inverencial.




 

 

Toledo, El Greco y la sombra del Papa Negro

Cuando un congreso no elige solamente una ciudad, sino también un símbolo

Hay ciudades que no son simples ciudades.

Hay lugares que no se pisan impunemente, porque debajo de sus piedras duermen siglos, juramentos, hogueras, pactos, rezos, traiciones, visiones, dolores y silencios. Toledo pertenece a esa clase de ciudades. Quien la mira superficialmente ve murallas, callejuelas, arte, historia, catedrales, museos, turismo y belleza. Pero quien sabe leer los signos advierte otra cosa: Toledo no es solamente una ciudad antigua. Es una ciudad cargada.

Cargada de religión.

Cargada de poder.

Cargada de símbolos.

Cargada de secretos.

Y por eso llama profundamente la atención que el Congreso Gnóstico Internacional de la IGCA CEI haya sido proyectado precisamente allí, en Toledo, y en torno al nombre de El Greco, cuando existían otros lugares posibles, más simples, más económicos o incluso gratuitos.

El problema no es Toledo. El problema es la elección.

Porque en el mundo espiritual nada es casual cuando se elige un sitio. Menos todavía cuando quienes lo eligen se presentan como custodios de una tradición iniciática, conocedores de símbolos, de fuerzas, de lugares sagrados, de influencias invisibles y de la lucha entre la luz y las tinieblas.

Entonces la pregunta surge sola:

¿Por qué Toledo?
¿Por qué El Greco?
¿Por qué ese escenario y no otro?




La ciudad visible y la ciudad oculta

Toledo tiene una cara luminosa: la ciudad de las tres culturas, la ciudad del arte, la ciudad de las traducciones, la ciudad de los místicos, la ciudad donde el espíritu europeo dejó una huella profunda. Pero toda ciudad iniciática tiene también su sombra. Y Toledo, más que muchas otras, arrastra una sombra antigua.

En la carta recibida, el remitente advierte que Toledo suele ser mirada como “modelo de coexistencia religiosa, social y cultural”, pero sostiene que también existe un aspecto oscuro, poco publicitado, vinculado a antiguas tradiciones de brujería, nigromancia y prácticas ocultas.

Esa misma carta recuerda que, según los documentos adjuntos, en Toledo habría tenido asiento un personaje conocido como el “Papa Negro”, presentado allí como figura central de una corriente satánica occidental y como punto de referencia para ciertos grupos pseudoesotéricos.

 Pero sí decimos algo muy distinto:

quien conoce la historia oculta de Toledo no puede elegir Toledo inocentemente.

Y si no la conoce, entonces no debería presentarse como autoridad espiritual capaz de guiar al pueblo gnóstico.

El artículo del “Papa Negro” y la sombra sobre Toledo

Entre los documentos recibidos aparece un artículo antiguo titulado: “Un experto del Vaticano confirma la existencia de un ‘papa negro’ en Toledo”. El texto identifica a César Vidal como el único español de una comisión de expertos creada por el Vaticano para investigar sectas.

En esa entrevista, ante la pregunta directa sobre la existencia de un “papa satánico” en Toledo, el entrevistado responde afirmativamente y afirma que en Europa habría dos “papas negros”: uno en Toledo y otro en Turín.

Más adelante, el mismo documento vincula Toledo con una tradición mística y ocultista, señalando que ciertos movimientos satanistas europeos buscarían conectar con tradiciones ocultistas precristianas, y que Toledo presentaría para ellos un atractivo particular.

Otro documento escaneado lleva un título todavía más explícito: “Toledo, corte del Papa Negro”. Allí se presenta a Toledo, dentro de esa narrativa, como ciudad mágica elegida por el supuesto “Papa Negro” para establecer su corte simbólica.

ESTOS DOCUMENTOS , sí son antecedentes suficientemente fuertes como para formular una pregunta espiritual, ética y simbólica:

¿Sabían esto los organizadores?
¿Lo ignoraban?
¿Lo minimizaron?

¿O precisamente por eso les resultó atractivo el lugar?




El Greco: la visión, el éxtasis y la escenografía espiritual

El Greco no es un nombre cualquiera.

El Greco evoca cuerpos alargados, cielos convulsionados, santos en éxtasis, miradas que parecen atravesar la carne y una espiritualidad dramática, casi visionaria. Su pintura no pertenece solamente al arte: pertenece también al misterio. Sus figuras parecen estar entre dos mundos, como si la materia se estirara buscando una luz superior o como si el alma estuviera a punto de desprenderse del cuerpo.

Elegir un espacio asociado a El Greco no es elegir simplemente un salón.

Es elegir una atmósfera.

Es elegir un lenguaje.

Es elegir un decorado místico.

Y allí aparece la sospecha: una institución que se presenta como gnóstica, crística e iniciática sabe perfectamente que el símbolo educa, impresiona y somete. Sabe que el lugar no es neutro. Sabe que el escenario produce efecto. Sabe que una ciudad como Toledo, un nombre como El Greco y una convocatoria internacional pueden construir una sensación de grandeza espiritual, aunque detrás existan tensiones económicas, contradicciones internas y preguntas sin responder.

El símbolo puede elevar.

Pero también puede encubrir.

La puesta en escena del poder espiritual

El congreso aparece anunciado para Toledo, entre el 22/23 y el 27/28 de octubre de 2026, junto a documentos de alojamientos negociados. Y en otra documentación interna se habla de inscripciones de 50 €, costos que superarían los 200.000 € y la necesidad de reunir aproximadamente 25.000 € mediante aportes del pueblo gnóstico, especialmente impulsados desde la organización de damas.

Aquí el misterio se vuelve más concreto.

Porque cuando una institución espiritual elige un lugar caro, distante y cargado simbólicamente, mientras pide dinero adicional a sus miembros, la pregunta deja de ser solamente esotérica. Se vuelve profundamente ética.

Si había lugares gratuitos o más económicos, ¿por qué cargar al pueblo con semejante esfuerzo?

Si se predica el desapego, ¿por qué se necesita una escenografía europea de prestigio?

Si se habla de humildad, ¿por qué montar un congreso rodeado de símbolos de poder, arte, historia y solemnidad?

Si se enseña la muerte del ego, ¿por qué parece tan importante demostrar grandeza institucional?

Los documentos de alojamientos muestran apartamentos con precios de 780 €, 890 €, 960 € y 990 €, además de la aclaración de tarifa no reembolsable. Para muchos hermanos de América Latina, esos números no son detalles: son sacrificios reales, deudas, angustias familiares, ventas, rifas, comidas, aportes, colectas y presiones silenciosas.

Y entonces Toledo deja de ser una ciudad.

Se convierte en una prueba.

Pero no necesariamente una prueba espiritual para el discípulo.

Quizás sea una prueba moral para la institución.

Lo que no se dice en voz alta

En los movimientos pseudoespirituales, muchas veces lo más importante no es lo que se declara, sino lo que se sugiere.

Nadie necesita decir abiertamente: “vengan a obedecer”.

Basta con crear un clima.

Basta con decir que es un congreso histórico.

Basta con insinuar que quien no asiste no comprende la importancia del momento.

Basta con presentar el sacrificio económico como mérito espiritual.

Basta con vestir la convocatoria de solemnidad, símbolos, Europa, Toledo, El Greco y destino.

Así se fabrica una atmósfera.

Y en esa atmósfera, muchos dejan de preguntar.

Porque preguntar parece faltar a la fe.

Porque dudar parece traicionar.

Porque no pagar parece no estar a la altura.

Pero la verdadera Gnosis nunca exigió obediencia ciega. La verdadera Gnosis exige conciencia. Y la conciencia empieza cuando alguien se atreve a preguntar lo que todos prefieren callar.



Toledo como espejo de una contradicción

Toledo es una ciudad de místicos y de sombras. De santos y de inquisidores. De traducciones sagradas y de leyendas negras. De arte elevado y de poder terrenal. De oración y de secretos.

Por eso, quizás sin querer, Toledo refleja perfectamente la contradicción de este congreso.

Una institución que habla de luz, pero no explica con claridad sus costos.

Una institución que habla de fraternidad, pero carga económicamente a sus bases.

Una institución que habla de humildad, pero busca escenarios de prestigio.

Una institución que habla de iniciación, pero parece necesitar decorados para sostener autoridad.

Una institución que habla de combatir la oscuridad, pero elige una ciudad sobre la cual pesan documentos, relatos y tradiciones vinculadas al ocultismo más sombrío.

Pero sí afirmamos que la coincidencia es demasiado significativa para ser descartada con liviandad.

Y que, cuando las coincidencias simbólicas se acumulan, el buscador serio no se burla: observa.

La pregunta final

Si Toledo fue elegida por razones logísticas, que se expliquen.

Si fue elegida por razones económicas, que se demuestren.

Si fue elegida por razones culturales, que se diga.

Si fue elegida por razones simbólicas, que se reconozca.

Pero que no se trate al pueblo gnóstico como si no pudiera pensar.

Que no se le pida dinero sin transparencia.

Que no se lo lleve a Europa bajo presión emocional.

Que no se oculte detrás de palabras espirituales lo que debe ser explicado con documentos, números y verdad.

Porque la luz no teme a las preguntas.

La luz no necesita manipular símbolos.

La luz no necesita escenarios caros.

La luz no necesita Toledo, ni El Greco, ni palacios, ni nombres ilustres, ni grandes congresos para manifestarse.

La luz necesita conciencia.

Y si la conciencia pregunta por qué se eligió precisamente Toledo, precisamente El Greco, precisamente ahora, la institución debería responder.

No con amenazas.

No con silencios.

No con obediencia.

No con mística decorativa.

Sino con verdad.

Porque cuando una organización espiritual deja de responder, el símbolo empieza a hablar por ella.

Y Toledo, con sus piedras antiguas, sus callejones, sus sombras y sus campanas, parece estar diciendo algo que muchos todavía no quieren escuchar.

EL PAPA NEGRO LOS ESPERA, EN TOLEDO.