¡Golpead y se os abrirá! "Los OJOS"

10 de febrero de 2026

 

Para los que los amenazan con perder representatividad, denuncien el culto y personería jurídica.1533/84 culto y personería jurídica en Córdoba : expte. 249 “a” 94  i.g.c.a.a.c.

NO SE PUEDE CONTROLAR LAS AMISTADES ,NI LAS FOTOS, NI LOS WHATSAPP, ESTO ES 100% SECTA.

Del altar al acta: la fe no reemplaza la firma




Aportar no puede ser obligatorio cuando votar es inaccesible

Más allá del relato espiritual, la crisis real se juega en estatutos, asambleas y control interno: donde no hay papeles claros, hay poder discrecional.


Hay una pregunta que no se responde con incienso, liturgia ni discursos: ¿quién decide en nombre de quién?
Y esa pregunta no se resuelve en el altar. Se resuelve en el acta, en el padrón, en la convocatoria, en la rendición de cuentas y en la legalidad documental.

Durante años, miles de personas fueron convencidas de que “pertenecían” a estructuras espirituales con autoridad institucional. Se les pidió aporte económico, obediencia y defensa pública de dirigentes. Se les entregaron credenciales, títulos internos, rangos y funciones. Pero cuando se busca la trazabilidad jurídica —quién está inscripto, quién vota, quién fiscaliza, quién firma, quién representa— aparece una grieta profunda: mucha adhesión espiritual, poca claridad legal verificable.

Y cuando en una institución la mística reemplaza a la documentación, lo que nace no es comunidad: nace discrecionalidad.


1) Lo verificable: las asambleas existen… pero para “los asociados”

En el Boletín Oficial de Córdoba (15/07/2024) figura convocatoria de ASOCIACIÓN IGLESIA GNÓSTICA CRISTIANA ARGENTINA (La Falda) a asamblea del 27/07/2024, con orden del día que incluye memoria/balance y elección de autoridades. También aparece la fórmula “razones por haber convocado la asamblea fuera del término legal”.

Ese mismo día, en la misma sección, aparece también convocatoria de ASOCIACIÓN GNÓSTICA DE ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS Y CIENCIAS DE AMÉRICA CONFEDERADA (AGEACAC), con asamblea del 14/08/2024 y elección de autoridades.

En otra edición (17/09/2025), AGEACAC vuelve a convocar a asamblea ordinaria (27/09/2025), de nuevo con la fórmula “convocada fuera de término legal”, y además punto de “cambio de domicilio legal de la sede nacional”.

Primer dato duro: hay vida societaria formal en papel.
Segunda pregunta obligatoria: ¿quiénes son, concretamente, esos “asociados” que pueden decidir?




2) El núcleo del conflicto: pertenecer no es lo mismo que estar inscripto

Acá está la fractura que más daño genera: una cosa es el “miembro espiritual” (como categoría interna o religiosa) y otra, muy distinta, es el asociado con derechos políticos internos (votar, ser elegido, controlar balances, impugnar, pedir documentación).

No alcanza con “participar”, “servir”, “misionar” o “tener credencial”.
Lo que define poder real es:

  • si figurás en padrón válido,
  • si estás en condición estatutaria de votar,
  • si podés auditar,
  • si podés elegir y ser elegido.

Incluso en modelos estatutarios de asociaciones civiles se distinguen “socios en condiciones de votar” y se contempla que un porcentaje de socios pueda impulsar temas.

Cuando la base cree que “pertenece”, pero no puede ejercer derechos políticos, aparece una relación asimétrica: obligaciones hacia arriba, cero control hacia abajo.


3) Asambleas y plazos: la regla existe, pero la transparencia no se presume

La propia IPJ Córdoba recuerda que la asamblea ordinaria debe celebrarse al menos una vez por año y convocarse dentro de los cuatro meses posteriores al cierre del ejercicio económico.

Por eso, cada vez que en los avisos se repite “convocada fuera de término legal”, no es un detalle menor: es un síntoma. Puede tener explicación administrativa válida, sí. Pero cuando la excepción se vuelve costumbre, deja de ser excepción y empieza a ser método.

Y hay otro punto estructural: la publicación en Boletín Oficial puede ser exigencia estatutaria en determinados trámites asamblearios.
Si la comunidad real no es informada por canales internos accesibles, el “cumplimiento formal mínimo” termina funcionando como una barrera práctica: legalidad de baja visibilidad + participación reducida.




4) Credenciales, firmas, filiales: sin registro verificable, no hay representación sólida

En materia de culto, la arquitectura estatal es clara: existe Registro Nacional de Cultos, con buscador de entidades y datos de inscripción.
Además, hay trámites específicos para:

  • constancia de vigencia,
  • inscripción/baja de filiales,
  • registro/cambio de autoridades,
  • certificaciones de firma registrada.

La Ley 21.745 crea el Registro Nacional de Cultos y establece que reconocimiento/inscripción condicionan la actuación de organizaciones religiosas no católicas.

Incluso existe ficha pública de “IGLESIA GNÓSTICA CRISTIANA ARGENTINA – FILIAL” en Cancillería (con CI y domicilio).

Entonces, la pregunta periodística es simple y demoledora:
si una autoridad interna dice representar institucionalmente a miles, dónde están —de forma verificable— las trazas de esa representación (designación, firma registrada, encuadre, vigencia, cadena documental)?

Si no aparecen, o aparecen sólo para un núcleo mínimo, el resto queda en zona gris: obediencia sin ciudadanía interna.




5) El problema de fondo: aportar sí, decidir no

Este punto hay que decirlo sin anestesia:

  • Hay personas que aportan dinero, trabajo, años de servicio e incluso bienes.
  • Esas personas creen que integran una institución.
  • Pero al momento de decidir sobre autoridades, patrimonio o rumbo institucional, no tienen voz ni voto efectivo.

Ahí nace una de las formas más crueles de abuso organizacional:
el creyente financia, el círculo cerrado decide.

Si además hay propiedades adquiridas con esfuerzo colectivo, pero bajo control de minorías cerradas, la pregunta ética y jurídica se vuelve inevitable:
¿quién administra?, ¿bajo qué mandato?, ¿con qué control?, ¿con qué rendición?, ¿con qué legitimidad democrática interna?


6) Entidades superpuestas y opacidad estructural

Cuando aparecen dos o más nombres institucionales en paralelo (iglesia, asociación civil, instituto, etc.), la exigencia de transparencia debería aumentar, no disminuir.

Porque la superposición puede tener usos legítimos (fines distintos, marcos distintos), pero también puede utilizarse para:

  • diluir responsabilidades,
  • mover decisiones entre “cáscaras”,
  • bloquear control de base,
  • presentar una misma conducción con rostros jurídicos cambiantes.

No es condena automática. Es alerta roja documental.


7) Del “mandato divino” al control humano

Toda organización espiritual tiene derecho a su doctrina.
Pero ninguna doctrina puede anular derechos asociativos básicos cuando se opera con estructura civil y patrimonio humano/económico real.

Si el argumento para bloquear preguntas es “esto es superior, no se discute”, lo que se instaura es una teocracia administrativa de hecho:

  • sin auditoría abierta,
  • sin padrón claro,
  • sin alternancia real,
  • sin rendición comprensible para la base.

Eso no protege lo sagrado: protege al aparato.




8) Qué debe exigirse ahora (agenda concreta de saneamiento)

Si hay voluntad genuina de ordenar, no hacen falta discursos: hacen falta actos.

  1. Padrón público interno auditable (categorías, derechos, fecha de corte).
  2. Cronograma anual de asambleas con difusión efectiva a toda la base.
  3. Publicación íntegra de memorias, balances e informes de fiscalización antes de votar.
  4. Reglamento electoral interno con junta independiente y plazos transparentes.
  5. Trazabilidad de credenciales (emisión, número, alcance, vencimiento, respaldo jurídico).
  6. Inventario patrimonial y política de administración de bienes con control de asociados.
  7. Canal de denuncia interna con garantías anti-represalia para quien pide cuentas.
  8. Derecho de réplica y control externo (periodístico, legal, administrativo).

Sin eso, hablar de “fraternidad” es estética. Hablar de “orden” es propaganda.


La frase final de este proceso ya no puede ser “creé”.
Tiene que ser: mostrá.

Mostrá el padrón.
Mostrá las actas.
Mostrá quién vota.
Mostrá quién firma.
Mostrá quién representa.
Mostrá quién responde por el patrimonio que sostienen los de abajo.

Porque en instituciones con impacto espiritual y económico, la fe puede guiar conciencias, pero no puede reemplazar la firma.

Y donde aportar se vuelve obligatorio mientras votar es inaccesible, lo que existe no es comunidad: es extracción sin ciudadanía.


Enlaces oficiales para verificar.

 

 

DOSSIER PERIODÍSTICO

Del altar al acta: la fe no reemplaza la firma.

Aportar no puede ser obligatorio cuando votar es inaccesible.

Más allá del relato espiritual, el núcleo del conflicto aparece en los papeles: padrón de socios, convocatorias, asambleas, autoridades y control sobre bienes. Cuando esos documentos no son accesibles para la base, el poder se vuelve discrecional.


1) LO central del dossier

Este trabajo sostiene : puede existir una brecha entre la pertenencia espiritual proclamada y la pertenencia jurídica efectiva en entidades vinculadas al ecosistema IGCA/AGEACAC.
Esa brecha, si se confirma caso por caso, puede producir tres efectos graves:

  1. Personas que aportan pero no deciden.
  2. Personas con “credenciales internas” pero sin trazabilidad registral verificable.
  3. Procesos electorales formalmente publicados, pero materialmente opacos para la mayoría.

No es una sentencia judicial: es una línea de investigación basada en documentos públicos y en reclamos de base.


2) Hechos documentados 

A. Publicaciones en Boletín Oficial de Córdoba (2024)

En la 3ª Sección (“Sociedades – Personas Jurídicas – Asambleas y Otras”) aparece convocatoria de Asociación Iglesia Gnóstica Cristiana Argentina (La Falda), incluyendo orden del día con “razones por haber convocado fuera de término” y “elección de autoridades”.

En la misma edición también figura AGEACAC (Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y Ciencias de América Confederada), igualmente con punto sobre convocatoria fuera de término.

B. Publicaciones en Boletín Oficial de Córdoba (2025)

En edición de septiembre de 2025 vuelve a publicarse AGEACAC (La Falda), con asamblea anual ordinaria y nuevamente “razones por haber convocado la asamblea fuera del término legal”.

C. Qué implica esto

  • Sí prueba que existen convocatorias publicadas en Boletín para esas entidades en esas fechas.
  • No prueba por sí solo que toda la base institucional haya sido efectivamente notificada por canales internos, ni que la participación haya sido amplia.

3) Marco de control institucional (qué exige la estructura legal/administrativa)

A. Requisitos documentales en asambleas (Córdoba)

La RG 31/2016 de IPJ Córdoba contiene exigencias concretas para asociaciones civiles:

  • copia del padrón de asociados discriminando categorías y quiénes tienen derecho a voto al día de la asamblea;
  • constancias de asistencia con nómina y firmas;
  • publicación de convocatoria en Boletín;
  • tratamiento específico cuando la asamblea se realiza fuera de término.

Este punto es clave: si hay disputa sobre representatividad, el expediente asambleario y el padrón son la prueba crítica.

B. Herramientas públicas de verificación

IPJ Córdoba publica trámites y accesos para:

  • elección de autoridades, reforma de estatuto, denuncia, veeduría, consulta de documentos, consulta de estado de situación;
  • además informa “Anotación de Iglesias, Confesiones o Entidades Religiosas” dentro de su guía de asociaciones/fundaciones.

La Consulta Estado de Situación es digital, gratuita y con validez para acreditar estado registral de asociaciones y fundaciones.

C. Registro Nacional de Cultos (ámbito nacional)

Cancillería mantiene buscador del Registro Nacional de Cultos para consultar si una entidad religiosa está registrada.
También informa requisitos de inscripción y documentación (incluyendo, cuando corresponde, el acto administrativo de IGJ o equivalente provincial).
Además, en la guía nacional de trámite se recuerda que la mera presentación documental no autoriza por sí sola a actuar hasta la inscripción/reconocimiento.


4) Núcleo de la denuncia pública 

El conflicto no pasa por “quién ora mejor”.
Pasa por una pregunta concreta:

¿Quién decide sobre personas, cargos, dinero y bienes: la comunidad real o un padrón reducido y opaco?

Si una persona dona, aporta o financia infraestructura, pero jamás accede al padrón con voto ni a la documentación registral, hay una fractura de legitimidad interna.
No alcanza con una credencial simbólica: en asociaciones civiles el poder se juega en estatuto, padrón, acta y registración.

Cuando la narrativa institucional dice “somos todos”, pero la arquitectura documental opera con “deciden pocos”, aparece la zona crítica que este dossier pone bajo lupa.


5) Bienes, aportes y representación: el punto más sensible

En materia patrimonial, hay una pregunta simple y explosiva:

¿Quién puede decidir sobre bienes adquiridos con aportes colectivos?

Si el universo aportante no coincide con el universo con derecho a voto/documentación de asamblea, se produce una asimetría severa entre carga económica y poder de decisión.
En términos periodísticos: aportar sin votar erosiona legitimidad.
En términos de control: deben revisarse expedientes, registros de autoridades, estatutos y reglas de disposición de bienes.
IPJ contempla trámites específicos para actos de disposición sobre bienes significativos y control documental.


6) Semáforo probatorio

  • Existencia de convocatorias en Boletín Oficial de Córdoba para IGCA/AGEACAC en fechas concretas.
  • Reglas formales sobre padrón, publicación, asistencia y asambleas fuera de término.
  • Canales oficiales para consultar estado y documentos registrales.

Amarillo

  • Si todos los miembros “espirituales” tienen o no correlato jurídico como asociados activos con voto.
  • Si las credenciales internas tienen o no soporte registral verificable en expediente.

Rojo

  • Tipificación penal directa (“estafa”) de forma categórica sin auditoría documental + pericia + actuación judicial.
    En publicación periodística conviene usar: “presunto”, “podría configurar”, “se investiga”.

7) Preguntas de derecho  

  1. ¿Cuál es el padrón vigente con derecho a voto, por categoría, antigüedad y estado de cuotas?
  2. ¿Dónde y cuándo se informó internamente cada asamblea, además del Boletín?
  3. ¿Qué cantidad total de miembros espirituales existe y cuántos son asociados con voto?
  4. ¿Qué mecanismo formal permite a un miembro pasar de “colaborador/misionero” a “asociado con voto”?
  5. ¿Qué bienes están a nombre de qué persona jurídica y bajo qué órgano se decide su destino?
  6. ¿Qué libro/folio registra la emisión de credenciales y su correspondencia con padrón?

8) Párrafo editorial potente

No hay comunidad madura sin trazabilidad.
No hay autoridad moral sin rendición documental.
Y no hay “misión” que justifique que miles sostengan con su fe, su dinero y su tiempo una estructura donde votar sea privilegio y no derecho verificable.
En una asociación civil, la mística puede inspirar, pero el acta es la que manda.


9) Anexo de fuentes públicas

  • Boletín Oficial Córdoba – 3ª Sección (convocatorias y asambleas): evidencias 2024 y 2025 para IGCA/AGEACAC.
  • Estructura de secciones del BO Córdoba (incluye “Sociedades – Personas Jurídicas – Asambleas y Otras”).
  • IPJ Córdoba – guía de trámites de asociaciones/fundaciones (elecciones, reforma, denuncia, veeduría, consulta, documentos).
  • IPJ Córdoba – Consulta Estado de Situación (digital, gratuita, validez).
  • Registro Nacional de Cultos (buscador oficial y requisitos de inscripción).
  • RG 31/2016 IPJ Córdoba (padrón con derecho a voto, constancias, publicaciones, control de asambleas).

 

 

4 de febrero de 2026

La decadencia del magisterio: cómo se vació la enseñanza y creció el fanatismo

 

La decadencia del magisterio: cómo se vació la enseñanza y creció el fanatismo



IGCA-CEI en los últimos 20 años: del instructor formado al vocero improvisado

Durante dos décadas se instaló un fenómeno innegable: el nivel de instrucción se desplomó. No se trata de “un cambio de época” ni de “nuevas generaciones”. Se trata de una degradación sistemática del magisterio: se vació la enseñanza y se llenó el espacio con fanatismo, amiguismo y propaganda.

La misión, que debería sostenerse en conocimiento, método y conducta, fue reemplazada por una lógica de pertenencia: se asciende por lealtad, no por capacidad. Y cuando se premia al obediente por encima del competente, lo que cae no es solo el nivel académico: cae la ética, cae la coherencia, cae el prestigio, cae la credibilidad.



1) El derrumbe empieza cuando cambia el criterio: lealtad por encima de idoneidad

Una institución sólida elige instructores por preparación y resultados formativos. Una institución deteriorada elige por cercanía, conveniencia y “ser de los nuestros”. Esa inversión de criterios produce un efecto inmediato: la excelencia estorba. El instructor serio hace preguntas, pide orden, exige coherencia, sostiene estándares y deja en evidencia lo que está mal. En cambio, el improvisado repite lo que le dicen y no incomoda a nadie… excepto a quienes todavía piensan.

Así nace el círculo vicioso: el cargo deja de ser un servicio y se vuelve un premio interno. Y cuando el cargo se vuelve premio, la formación se vuelve trámite.




2) El síntoma más grave: instructores sin identidad real de lo que integran

En el plano organizacional, el síntoma más alarmante es este: hay misioneros e instructores que ni siquiera tienen claridad de qué estructura integran, qué significa el marco eclesial, qué responsabilidades implica, qué límites existen, qué se enseña y desde dónde se enseña. Se mueven dentro de una sigla y un relato, pero sin conciencia doctrinal ni institucional real.

Ese vacío no es inocente. Donde hay ambigüedad, hay control. Y donde hay control, el conocimiento se vuelve peligroso.



3) La fuga de instructores formadores: cuando se expulsa el estándar, queda el eco

Toda escuela depende de su cuerpo formador. Cuando los mejores instructores se van —porque los empujan, porque los degradan, porque los silencian, porque ven corrupción y se apartan— no se pierde “gente”: se pierde el estándar.

El vacío no queda vacío: se llena con lo que haya. Y lo que suele haber, cuando se degrada el criterio, es esto:

  • instructores sin método pedagógico,
  • misioneros sin lectura profunda de la enseñanza,
  • voceros sin cultura general,
  • personas sin habilidades básicas de escritura y argumentación,
  • y un reemplazo constante de formación por “entonación” y “puesta en escena”.

Ahí ocurre lo peor: el nuevo instruye sin estar instruido. Entonces ya no hay transmisión: hay imitación. Ya no hay escuela: hay eco. Ignorancia formando ignorancia.

4) Reemplazo doctrinal sin escuela: la confusión como sistema

Cuando se desdibuja la enseñanza original y se reemplaza por un discurso externo —instalado como “lo único” y repetido como consigna— el resultado no es una evolución doctrinal: es un desorden interno. Porque un cambio serio exige programa, bibliografía, método, evaluación, formación docente. Sin eso, queda una mezcla incoherente que se sostiene con autoridad, no con estudio.

Y cuando el estudio desaparece, aparece el dogma. No el dogma profundo y reflexivo: el dogma de bolsillo, el dogma de consigna, el dogma que se usa para callar preguntas.

5) Baja la cultura general y sube la impostura: hablar no es enseñar

La decadencia del magisterio no se mide solo por “cuánto saben”, sino por cómo enseñan. Enseñar exige competencias mínimas: lectura comprensiva, escritura, lógica, capacidad de ordenar ideas, responder preguntas sin violencia, conducir procesos de aprendizaje.

Cuando se coloca gente sin herramientas culturales y pedagógicas en roles de instrucción, se produce un teatro: se aprende el tono, el gesto, la solemnidad… pero no el contenido. Y el que observa con honestidad lo nota de inmediato: muchas veces hay “verbo” sin fondo.

En ese punto, el instructor deja de ser formador y se transforma en actor: correcto delante del público, incoherente fuera del escenario. Mucha apariencia, poca práctica. Mucho “discurso”, poca vida.

6) El orgullo del ignorante: el fanatismo como reemplazo del conocimiento

Cuando no hay formación real, debería haber humildad. Pero en estructuras degradadas sucede lo contrario: aparece el orgullo fanático, que es la máscara perfecta para la ignorancia.

  • Se instala la idea de “elegidos”.
  • Se desprecia a los demás.
  • Se atacan otras corrientes o instituciones por reflejo, no por argumentos.
  • Se confunde pertenencia con verdad.
  • Se confunde obediencia con realización.

El fanatismo es funcional: evita que la gente piense, evita que pregunte, evita que compare. El fanático no estudia: milita. Y el militante es útil para sostener jerarquías, tapar incoherencias y blindar el poder.


LA IMAGEN REVELA LA REALIDAD DE LA UNCION GNOSTICA EN LA IGCA CEI, LOS SACERDOTE E ISIS QUE NO DAN LA TALLA SE PELEA ENTRE ELLOS,  MIENTEN, ETC DAN UNCIONES QUE LLEVAN AL ABISMO.

7) Susceptibilidad a la verdad: reaccionan, no reflexionan

A medida que el nivel cae, la institución se vuelve emocionalmente frágil: no tolera la verdad. Se vuelve altamente reactiva ante cualquier señalamiento. No hay capacidad de autocrítica, no hay aprendizaje del error, no hay reparación.

Cuando alguien marca un problema —una incoherencia, una injusticia, un abuso de autoridad, una conducta impropia— la respuesta no es corregir: la respuesta es atacar. Y cuando no pueden refutar con ideas, refutan con etiquetas.

Ahí entra una mecánica destructiva: la demonización.

8) Demonizar al que sabe: el método más barato para destruir al instructor verdadero

La decadencia no solo expulsa a los instructores competentes: además los persigue simbólicamente. La institución no reconoce errores con quienes apartó o empujó a irse. Lo que hace es más simple y más violento: los demoniza.

¿Por qué? Porque admitir que se echó a un buen instructor implicaría admitir que se destruyó la escuela. Y admitir eso derrumba el relato. Entonces, para no aceptar responsabilidad, se fabrica un enemigo: el que se fue “es malo”, “es traidor”, “es peligroso”, “es oscuro”. No importa su formación ni su ética: importa el relato.

De ese modo, lo que queda adentro aprende el peor “método pedagógico” posible:
en vez de enseñar conocimiento, enseñan demonización.
En vez de formar criterio, forman odio.
En vez de elevar, degradan.



AL ABISMO LA GREY DE LA IGCA CEI Y SUS AUTORIDADES ELLOS LO SABEN Y HACE MUCHO.

9) Ritos sin práctica: el golpe moral que desmoraliza a la grey

Cuando el magisterio cae, la inconducta se multiplica. Y cuando la inconducta se tolera, el rito se vacía. El problema no es “pecado” en abstracto: el problema es la incoherencia institucional. Predicar una cosa y vivir otra. Exigir pureza a la base y permitir doble vida en la conducción.

Eso es devastador para la gente de buena fe: la grey cree que recibe guía auténtica, y recibe ceremonia sin sustancia. Cree que recibe ejemplo, y recibe máscara. Cree que recibe transformación, y recibe discurso.

Y mientras tanto, el fanatismo hace el resto: impide que la base vea, impide que la base pregunte, impide que la base exija.

10) La ecuación final: corrupción + amiguismo = colapso de la formación

La decadencia del magisterio no es un misterio. Es una ecuación:

  • si se nombra por amiguismo, cae el estándar;
  • si cae el estándar, se van los instructores competentes;
  • si se van los competentes, queda el vacío;
  • si queda el vacío, lo llena el improvisado;
  • si manda el improvisado, se impone el fanatismo;
  • si manda el fanatismo, se protege la corrupción.

Y así se cierra el círculo perfecto: la corrupción destruye la enseñanza y la mala enseñanza protege la corrupción.


Cierre: cuando un ignorante dirige, lo que se expande no es misión… es decadencia

No hay misión verdadera sin magisterio. No hay magisterio sin estudio. No hay estudio sin humildad. Y no hay humildad donde reina el orgullo fanático.

La decadencia del magisterio es esto: una estructura que ya no forma instructores, sino repetidores; ya no produce misioneros, sino voceros; ya no transmite enseñanza, sino consignas; ya no responde preguntas, sino que castiga al que pregunta.

Y ese es el punto más grave: no solo se vació la enseñanza.
Se vació el criterio.
Y cuando se vacía el criterio, lo único que queda para sostener el edificio es ruido, miedo, demonización y fanatismo.



 LO PEOR

De la enseñanza al reemplazo: cuando el tronco doctrinal se diluye

Este es otro punto clave se ignoran o minimizan las enseñanzas del referente gnóstico V.M.Samael Aun Weor, y que se reemplazan por una línea “100% Lakhsmi”, con influencia identificada  proveniente de Venezuela.

Más allá de posiciones, es verificable que Samael Aun Weor es descrito en fuentes públicas como fundador del movimiento gnóstico y que de su tronco surgieron múltiples organizaciones derivadas.
También es verificable que existen redes y páginas que se presentan como “Gnosis Samael Lakhsmi” .

Ahora, el argumento fuerte del artículo no es “qué línea es verdadera”. Es otro: cuando una institución cambia el eje doctrinal sin transparencia, sin programa, sin bibliografía ordenada y sin formación docente, no se produce una evolución: se produce confusión.

Y la confusión es el caldo de cultivo perfecto para dos cosas:

1.     el autoritarismo (porque “no se pregunta”), y

2.     el fanatismo (porque “se cree”).