¡Golpead y se os abrirá! "Los OJOS"

17 de febrero de 2026

“La Iglesia del Miedo: vigilancia interna, listas negras y control total”

 

 La Santa Aduana del Silencio

Imprenta, obediencia y castigo: el sistema de control que denuncian dentro de la IGCA CEI Argentina



Durante años, la promesa fue espiritual: estudio, misión, trabajo interno, fraternidad.

Pero, según relatos cada vez más numerosos desde dentro de la IGCA CEI Argentina, lo que se consolidó fue otra cosa: un núcleo de mando cerrado donde se habría fusionado el control doctrinal, administrativo y disciplinario en manos de tres figuras: Juancito Swing (vicario), José García (obispo de santificación, ex presidente administrativo) y Pablo García (obispo de enseñanza).

Lo que se denuncia no es una diferencia de estilos. Se denuncia una arquitectura de poder, detrás dirigiendo en las sombras Alfazak.

 

1) Juancito Swing: del taller de imprenta al centro de la autoridad

Las fuentes internas ubican el origen del ascenso de Juancito Swing en su rol como impresor y en su cercanía con Rodolfo Pérez Luján y Eduardo Setembrino, (los tres antisemitas y racistas).

Las eternas publicaciones de los protocolos de los sabios de Sion, un libro no Samaeliano.


A partir de ahí, afirman, comenzó una dinámica que cambió el equilibrio de la institución: la llamada “selección de textos”.

En teoría, “revisión”.
En la práctica, según denunciantes: filtro, control y centralización.

El punto más delicado es que esa práctica chocaría con el espíritu atribuido a Samael Aun Weor, el fundador, quien habría dejo una línea de amplia circulación de obras y no de cerrojo editorial. En ese contexto, el control de imprenta no sería un detalle técnico: sería la llave para decidir qué entra al altar y qué queda afuera.

Y cuando alguien controla la puerta del texto, termina controlando la puerta del poder.

 2) “Canon privado”: de la biblioteca abierta al texto autorizado

Dentro de la base se repite una analogía fuerte: “hoy hacen su propio canon”.

Aquí conviene precisión histórica: el Concilio de Nicea (325) fue convocado principalmente por la controversia arriana, no para fijar de una vez el canon bíblico. La conformación del canon fue un proceso más largo y gradual, con acuerdos y decisiones posteriores en distintos ámbitos eclesiales.

¿Entonces por qué la comparación aparece tanto?
Porque, para los críticos internos, la discusión no es académica: es política.
La pregunta de fondo es vieja y filosa: ¿Quién decide qué texto tiene autoridad y qué texto se descarta?

Cuando esa facultad queda concentrada en pocas manos, la doctrina deja de circular como enseñanza y pasa a funcionar como instrumento de obediencia.


video samael dando los derechos de autor





3) José García: de la administración al obispado de santificación



José García es descripto como una figura bisagra del modelo de mando:
pasó de presidente administrativo a obispo de santificación, y hoy aparece señalado por fuentes como una de las tres personas de mayor poder real dentro de la IGCA CEI Argentina.

Las acusaciones internas que se repiten incluyen: presuntas irregularidades en donaciones, inconsistencias documentales, manejo opaco de recursos y uso de jerarquía para obtener ventajas personales.
No son cargos menores. Son señalamientos que, de corroborarse, afectarían la legitimidad moral y administrativa de toda la estructura.

El costado personal que impactó en lo institucional (según testimonios)

En La Falda, distintos relatos sostienen que José García habría atravesado una crisis por una presunta infidelidad de su esposa Silvita Cruz, con un misionero Daniel Ciota.


Según esos testimonios, los encuentros habrían ocurrido en una vivienda alquilada frente a la Hostería Fénix.

Este dato se incluye porque las fuentes afirman que no quedó en el plano íntimo: habría impactado en clima interno, trato y decisiones.  

4) Pablo García: enseñar para formar o enseñar para bloquear




Sobre Pablo García, los testimonios son casi unánimes en el tono: “no construye cuadros, los frena”.

La crítica no apunta a su biografía, sino a su método de conducción:

  • respuestas ambiguas,
  • consultas que vuelven “mal” para inmovilizar,
  • permisos selectivos,
  • uso instrumental de misioneros según conveniencia.

Su etapa misionera en Carmen de Patagones es citada por críticos como limitada y sobredimensionada luego como respaldo de autoridad. Resultado, dicen: estructura cansada, base desmotivada y dependencia creciente de la cúpula.

La historia íntima de Pablo García —según testimonios internos— no empieza en los altares, sino en la carencia: un entorno humilde, sin formación académica sólida, con una vida marcada por la precariedad y la sensación de estar siempre afuera de los espacios de reconocimiento.

El quiebre llegó cuando se vinculó con una mujer mayor, atravesada por el duelo y la soledad, heredera de un patrimonio importante tras la muerte de sus padres. Distintas voces sostienen que, en ese vínculo, Pablo no solo encontró afecto: encontró una puerta de ascenso social y económico que hasta entonces le era inaccesible.

Para quienes lo observaban desde cerca, no fue una historia romántica común. Fue, presuntamente, una relación atravesada por asimetrías: ella vulnerable, él ambicioso; ella sola, él en búsqueda de salida. Ese vínculo habría cambiado su destino material en muy poco tiempo, y con ese cambio empezó también una mutación en su forma de pararse frente a los demás.

Desde entonces, según relatan miembros que convivieron con su proceso, la lógica habría sido siempre la misma: usar el vínculo, la posición y la necesidad ajena como escalera. Lo que primero apareció en su vida privada, después —afirman— se trasladó a su forma de conducir: control, manipulación de cercanías, y cálculo permanente de utilidad.

En ese marco, su paso misionero por Carmen de Patagones quedó como un episodio discutido por la base: rendimiento cuestionado, relato agrandado, y una imagen de “autoridad” construida más por aparato interno que por mérito formativo real.

Para sus críticos, la conclusión es dura pero clara: la historia íntima no sería un dato de color; sería la matriz de su conducta pública. Primero aprendió a ascender aprovechando fragilidades; después, a gobernar administrando dependencias.

 

 5) Vigilancia interna: fotos, contactos y “enemigos”



Uno de los ejes más inquietantes del relato interno es la vigilancia social de miembros:
quién aparece en una foto, con quién habla, con quién no debe hablar, qué vínculo “conviene cortar”.

Muchos describen esa práctica como una lógica de “inteligencia interna” más cercana al control político que a la vida espiritual.

La comparación “tipo Gestapo” aparece en testimonios por el clima de temor y delación. Históricamente, la Gestapo fue la policía política secreta del nazismo y un instrumento de persecución brutal, por eso la analogía carga una gravedad extrema y no debería usarse livianamente.
Aun así, el solo hecho de que miembros usen ese paralelo para describir su experiencia debería activar alarmas institucionales.

 

6) Inquisición, evangelización forzada y espejo incómodo

Otra comparación frecuente dentro de la base es con la Inquisición:
disciplina cerrada, sospecha permanente y castigo de la disidencia.

Históricamente, la Inquisición (y en especial la española, 1478–1834) funcionó como tribunal de control de ortodoxia y también como herramienta de consolidación de poder político.
En paralelo, los sistemas coloniales como encomienda/repartimiento muestran cómo la imposición religiosa y social fue muchas veces de la mano de coerción y subordinación de poblaciones indígenas.

Por eso el espejo incomoda:
cuando una institución condena esos modelos en discurso, pero adentro reproduce mecanismos de filtro, vigilancia y castigo, aparece la acusación más devastadora de todas: doble moral estructural.

 

7) Rumores gravísimos:

En la base circulan menciones extremadamente graves (abusos, redes, encubrimientos, vínculos irregulares en distintos países).
 

Pero tampoco vale el silencio cómplice.
Lo correcto es exigir:

  • canales formales de denuncia,
  • preservación de prueba,
  • auditoría externa,
  • intervención profesional independiente cuando corresponda.

Ni rumor sin prueba, ni impunidad por jerarquía.

 

8) El triángulo del poder: texto, caja, castigo

Si se ordenan los testimonios, aparece una fórmula:

  • Texto: controlar qué se publica.
  • Caja: controlar cómo entra y sale el dinero.
  • Castigo: controlar quién habla y quién queda afuera.

Ese triángulo transforma la misión en administración de obediencia.
Y cuando la obediencia se vuelve el centro, la doctrina deja de iluminar: empieza a disciplinar.

 La crisis que se denuncia en la IGCA CEI Argentina no se corrige con comunicados.
Se corrige con verdad verificable y reformas concretas:

  1. Auditoría patrimonial y contable independiente.
  2. Trazabilidad de donaciones, recibos y destinos de fondos.
  3. Reglamento público de edición y circulación de obras.
  4. Revisión legal de sanciones y expulsiones cuestionadas.
  5. Protocolo real contra discriminación y abuso de autoridad.
  6. Comisión externa para denuncias sensibles.

Porque una comunidad espiritual se fortalece con luz, no con cerrojos.
Y cuando el poder se protege más a sí mismo que a su gente, ya no guía: administra miedo.

“Expulsar, cobrar, controlar: el triángulo que asfixia a la base gnóstica”


Y VAMOS POR MAS NO TIENEN VERGUENZA




Del templo al paquete premium

Congreso de Toledo 2026: cuando lo espiritual corre el riesgo de convertirse en negocio

Hay imágenes que no necesitan explicación: se explican solas.
La promoción del “Congreso Internacional Toledo 2026” aparece con sello de “Plan Premium”, destinos internacionales (España, Suiza, Francia, Italia), beneficios cerrados (tiquetes, desayuno, hospedaje, traslados, acompañamiento) y un precio explícito de $12.000.000 COP. No estamos ante un volante austero de formación espiritual; estamos ante una arquitectura de consumo con estética de élite.

Y ahí nace la pregunta incómoda:
¿esto es un congreso de conciencia o un producto de alto valor para capturar fidelidad, estatus y caja?

Lo que se discute no es “si hay costos”

Seamos serios: toda organización tiene gastos. Nadie discute eso.
Lo que se discute es qué ocupa el centro:

  • ¿la enseñanza y la práctica interior?,
  • ¿la ética, la transparencia y la verdad doctrinal?,
    o
  • ¿la segmentación por capacidad de pago, el marketing de urgencia y la lógica de paquete?

Cuando lo espiritual se comunica como “premium”, deja de hablar el lenguaje del servicio y empieza a hablar el lenguaje de la exclusión. Ya no se convoca por profundidad; se selecciona por billetera.

Del acompañamiento espiritual al “embudo comercial”

La pieza promocional no sugiere una simple logística. Sugiere una experiencia empaquetada con promesa de pertenencia, estatus y cercanía al núcleo de poder. Ese es el punto más álgido: el dinero no solo paga transporte o cama; empieza a comprar posición simbólica dentro de un sistema que se presenta como espiritual.

Ahí aparece una mutación peligrosa:
la comunidad ya no se ordena por mérito interior, servicio o claridad doctrinal; se ordena por acceso, consumo y alineamiento.

La economía del filtro: quién entra y quién queda afuera

Cuando el ticket de entrada es alto, la fraternidad se rompe.
No hay que romantizarlo: los precios elevados producen una frontera real entre “los que pueden estar” y “los que quedan mirando”. Y en una institución espiritual, esa frontera tiene un costo moral mayor, porque convierte la experiencia de búsqueda en un privilegio de pago.

La consecuencia no es solo económica: es psicológica y social.
Se instala una narrativa de superioridad de quienes acceden al circuito, y una narrativa de insuficiencia para quienes no llegan. Eso no forma conciencia; eso fabrica jerarquías.

El uso emocional del entusiasmo

También hay que decirlo sin rodeos: en muchos circuitos cerrados, el entusiasmo se administra como herramienta de control.
Primero se inflan expectativas (“evento histórico”, “llamado especial”, “oportunidad única”), luego se condiciona pertenencia, y finalmente se transfiere el costo a personas que muchas veces hacen esfuerzos desproporcionados para no sentirse afuera.

Cuando una estructura aprende a monetizar la ilusión, el daño no es solo financiero:
es espiritual, porque convierte la fe en mecanismo de extracción.

Poder, opacidad y obediencia

El problema de fondo no es un afiche: es el modelo que el afiche delata.
Si alrededor del congreso se consolidan denuncias de opacidad, decisiones cerradas, falta de criterios públicos y uso instrumental de cargos o representatividades, entonces el paquete turístico es apenas la superficie de algo más profundo: una economía de poder.

Dicho claro:
sin transparencia, la obediencia reemplaza al discernimiento;
sin rendición de cuentas, la autoridad se vuelve administración de lealtades.

Y cuando eso ocurre, cualquier discurso de “unidad espiritual” puede convertirse en cobertura retórica para prácticas de control interno.

La analogía inevitable: mercaderes en el templo

La escena bíblica de la expulsión de los mercaderes del templo no es un adorno literario. Es una advertencia estructural que sigue vigente:
cuando el espacio de sentido se captura por intereses comerciales, lo sagrado se degrada.

No se trata de moralismo ingenuo. Se trata de límites éticos básicos:

  • una cosa es financiar una actividad;
  • otra muy distinta es convertir la espiritualidad en modelo de negocio;
  • una cosa es organizar un encuentro;
  • otra es vender pertenencia y prestigio bajo lenguaje religioso.

Toledo 2026 como punto de inflexión

Toledo puede quedar como un hito de renovación ética o como el caso-testigo de una deriva:
de escuela espiritual a plataforma transaccional de influencia.

La decisión no depende del marketing. Depende de si hay voluntad real de corregir:

  1. Transparencia total de costos (qué se cobra, por qué y con qué respaldo).
  2. Separación clara entre misión espiritual y operaciones comerciales.
  3. Criterios públicos de participación y representación (sin favoritismos ni discrecionalidad).
  4. Acceso justo (becas reales, cupos sociales, mecanismos no excluyentes).
  5. Rendición de cuentas periódica (balances verificables y auditoría independiente).
  6. Prohibición de manipulación emocional en la captación.

Sin esto, todo discurso elevado suena hueco.

La denuncia no destruye: depura

Hay que romper un chantaje frecuente: criticar no es traicionar.
Pedir claridad no es atacar la espiritualidad; es defenderla de su captura.
Denunciar opacidad, abuso simbólico o mercantilización no es “hacer daño”: es impedir que el daño se normalice.

Porque si callamos, el costo lo pagan siempre los mismos:
los creyentes de buena fe, los que hacen esfuerzos económicos extremos, los que confunden obediencia con verdad y terminan entregando tiempo, dinero y dignidad a estructuras que no rinden cuentas.

 Cuando un congreso espiritual se ofrece como paquete premium, con lógica de consumo aspiracional y barrera económica alta, la pregunta ética deja de ser opcional.

No alcanza con liturgia, consignas y escenografía.
Sin transparencia, sin límites y sin justicia de acceso, lo espiritual se convierte en mercado.

Y cuando el templo se parece demasiado a un negocio, la crítica ya no es una postura:
es una obligación moral Y DOCTRINAL

 Que lejos estamos.
SE PERDIO EL NORTE HACE TIEMPO

 

 

10 de febrero de 2026

 

Para los que los amenazan con perder representatividad, denuncien el culto y personería jurídica.1533/84 culto y personería jurídica en Córdoba : expte. 249 “a” 94  i.g.c.a.a.c.

NO SE PUEDE CONTROLAR LAS AMISTADES ,NI LAS FOTOS, NI LOS WHATSAPP, ESTO ES 100% SECTA.

Del altar al acta: la fe no reemplaza la firma




Aportar no puede ser obligatorio cuando votar es inaccesible

Más allá del relato espiritual, la crisis real se juega en estatutos, asambleas y control interno: donde no hay papeles claros, hay poder discrecional.


Hay una pregunta que no se responde con incienso, liturgia ni discursos: ¿quién decide en nombre de quién?
Y esa pregunta no se resuelve en el altar. Se resuelve en el acta, en el padrón, en la convocatoria, en la rendición de cuentas y en la legalidad documental.

Durante años, miles de personas fueron convencidas de que “pertenecían” a estructuras espirituales con autoridad institucional. Se les pidió aporte económico, obediencia y defensa pública de dirigentes. Se les entregaron credenciales, títulos internos, rangos y funciones. Pero cuando se busca la trazabilidad jurídica —quién está inscripto, quién vota, quién fiscaliza, quién firma, quién representa— aparece una grieta profunda: mucha adhesión espiritual, poca claridad legal verificable.

Y cuando en una institución la mística reemplaza a la documentación, lo que nace no es comunidad: nace discrecionalidad.


1) Lo verificable: las asambleas existen… pero para “los asociados”

En el Boletín Oficial de Córdoba (15/07/2024) figura convocatoria de ASOCIACIÓN IGLESIA GNÓSTICA CRISTIANA ARGENTINA (La Falda) a asamblea del 27/07/2024, con orden del día que incluye memoria/balance y elección de autoridades. También aparece la fórmula “razones por haber convocado la asamblea fuera del término legal”.

Ese mismo día, en la misma sección, aparece también convocatoria de ASOCIACIÓN GNÓSTICA DE ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS Y CIENCIAS DE AMÉRICA CONFEDERADA (AGEACAC), con asamblea del 14/08/2024 y elección de autoridades.

En otra edición (17/09/2025), AGEACAC vuelve a convocar a asamblea ordinaria (27/09/2025), de nuevo con la fórmula “convocada fuera de término legal”, y además punto de “cambio de domicilio legal de la sede nacional”.

Primer dato duro: hay vida societaria formal en papel.
Segunda pregunta obligatoria: ¿quiénes son, concretamente, esos “asociados” que pueden decidir?




2) El núcleo del conflicto: pertenecer no es lo mismo que estar inscripto

Acá está la fractura que más daño genera: una cosa es el “miembro espiritual” (como categoría interna o religiosa) y otra, muy distinta, es el asociado con derechos políticos internos (votar, ser elegido, controlar balances, impugnar, pedir documentación).

No alcanza con “participar”, “servir”, “misionar” o “tener credencial”.
Lo que define poder real es:

  • si figurás en padrón válido,
  • si estás en condición estatutaria de votar,
  • si podés auditar,
  • si podés elegir y ser elegido.

Incluso en modelos estatutarios de asociaciones civiles se distinguen “socios en condiciones de votar” y se contempla que un porcentaje de socios pueda impulsar temas.

Cuando la base cree que “pertenece”, pero no puede ejercer derechos políticos, aparece una relación asimétrica: obligaciones hacia arriba, cero control hacia abajo.


3) Asambleas y plazos: la regla existe, pero la transparencia no se presume

La propia IPJ Córdoba recuerda que la asamblea ordinaria debe celebrarse al menos una vez por año y convocarse dentro de los cuatro meses posteriores al cierre del ejercicio económico.

Por eso, cada vez que en los avisos se repite “convocada fuera de término legal”, no es un detalle menor: es un síntoma. Puede tener explicación administrativa válida, sí. Pero cuando la excepción se vuelve costumbre, deja de ser excepción y empieza a ser método.

Y hay otro punto estructural: la publicación en Boletín Oficial puede ser exigencia estatutaria en determinados trámites asamblearios.
Si la comunidad real no es informada por canales internos accesibles, el “cumplimiento formal mínimo” termina funcionando como una barrera práctica: legalidad de baja visibilidad + participación reducida.




4) Credenciales, firmas, filiales: sin registro verificable, no hay representación sólida

En materia de culto, la arquitectura estatal es clara: existe Registro Nacional de Cultos, con buscador de entidades y datos de inscripción.
Además, hay trámites específicos para:

  • constancia de vigencia,
  • inscripción/baja de filiales,
  • registro/cambio de autoridades,
  • certificaciones de firma registrada.

La Ley 21.745 crea el Registro Nacional de Cultos y establece que reconocimiento/inscripción condicionan la actuación de organizaciones religiosas no católicas.

Incluso existe ficha pública de “IGLESIA GNÓSTICA CRISTIANA ARGENTINA – FILIAL” en Cancillería (con CI y domicilio).

Entonces, la pregunta periodística es simple y demoledora:
si una autoridad interna dice representar institucionalmente a miles, dónde están —de forma verificable— las trazas de esa representación (designación, firma registrada, encuadre, vigencia, cadena documental)?

Si no aparecen, o aparecen sólo para un núcleo mínimo, el resto queda en zona gris: obediencia sin ciudadanía interna.




5) El problema de fondo: aportar sí, decidir no

Este punto hay que decirlo sin anestesia:

  • Hay personas que aportan dinero, trabajo, años de servicio e incluso bienes.
  • Esas personas creen que integran una institución.
  • Pero al momento de decidir sobre autoridades, patrimonio o rumbo institucional, no tienen voz ni voto efectivo.

Ahí nace una de las formas más crueles de abuso organizacional:
el creyente financia, el círculo cerrado decide.

Si además hay propiedades adquiridas con esfuerzo colectivo, pero bajo control de minorías cerradas, la pregunta ética y jurídica se vuelve inevitable:
¿quién administra?, ¿bajo qué mandato?, ¿con qué control?, ¿con qué rendición?, ¿con qué legitimidad democrática interna?


6) Entidades superpuestas y opacidad estructural

Cuando aparecen dos o más nombres institucionales en paralelo (iglesia, asociación civil, instituto, etc.), la exigencia de transparencia debería aumentar, no disminuir.

Porque la superposición puede tener usos legítimos (fines distintos, marcos distintos), pero también puede utilizarse para:

  • diluir responsabilidades,
  • mover decisiones entre “cáscaras”,
  • bloquear control de base,
  • presentar una misma conducción con rostros jurídicos cambiantes.

No es condena automática. Es alerta roja documental.


7) Del “mandato divino” al control humano

Toda organización espiritual tiene derecho a su doctrina.
Pero ninguna doctrina puede anular derechos asociativos básicos cuando se opera con estructura civil y patrimonio humano/económico real.

Si el argumento para bloquear preguntas es “esto es superior, no se discute”, lo que se instaura es una teocracia administrativa de hecho:

  • sin auditoría abierta,
  • sin padrón claro,
  • sin alternancia real,
  • sin rendición comprensible para la base.

Eso no protege lo sagrado: protege al aparato.




8) Qué debe exigirse ahora (agenda concreta de saneamiento)

Si hay voluntad genuina de ordenar, no hacen falta discursos: hacen falta actos.

  1. Padrón público interno auditable (categorías, derechos, fecha de corte).
  2. Cronograma anual de asambleas con difusión efectiva a toda la base.
  3. Publicación íntegra de memorias, balances e informes de fiscalización antes de votar.
  4. Reglamento electoral interno con junta independiente y plazos transparentes.
  5. Trazabilidad de credenciales (emisión, número, alcance, vencimiento, respaldo jurídico).
  6. Inventario patrimonial y política de administración de bienes con control de asociados.
  7. Canal de denuncia interna con garantías anti-represalia para quien pide cuentas.
  8. Derecho de réplica y control externo (periodístico, legal, administrativo).

Sin eso, hablar de “fraternidad” es estética. Hablar de “orden” es propaganda.


La frase final de este proceso ya no puede ser “creé”.
Tiene que ser: mostrá.

Mostrá el padrón.
Mostrá las actas.
Mostrá quién vota.
Mostrá quién firma.
Mostrá quién representa.
Mostrá quién responde por el patrimonio que sostienen los de abajo.

Porque en instituciones con impacto espiritual y económico, la fe puede guiar conciencias, pero no puede reemplazar la firma.

Y donde aportar se vuelve obligatorio mientras votar es inaccesible, lo que existe no es comunidad: es extracción sin ciudadanía.


Enlaces oficiales para verificar.

 

 

DOSSIER PERIODÍSTICO

Del altar al acta: la fe no reemplaza la firma.

Aportar no puede ser obligatorio cuando votar es inaccesible.

Más allá del relato espiritual, el núcleo del conflicto aparece en los papeles: padrón de socios, convocatorias, asambleas, autoridades y control sobre bienes. Cuando esos documentos no son accesibles para la base, el poder se vuelve discrecional.


1) LO central del dossier

Este trabajo sostiene : puede existir una brecha entre la pertenencia espiritual proclamada y la pertenencia jurídica efectiva en entidades vinculadas al ecosistema IGCA/AGEACAC.
Esa brecha, si se confirma caso por caso, puede producir tres efectos graves:

  1. Personas que aportan pero no deciden.
  2. Personas con “credenciales internas” pero sin trazabilidad registral verificable.
  3. Procesos electorales formalmente publicados, pero materialmente opacos para la mayoría.

No es una sentencia judicial: es una línea de investigación basada en documentos públicos y en reclamos de base.


2) Hechos documentados 

A. Publicaciones en Boletín Oficial de Córdoba (2024)

En la 3ª Sección (“Sociedades – Personas Jurídicas – Asambleas y Otras”) aparece convocatoria de Asociación Iglesia Gnóstica Cristiana Argentina (La Falda), incluyendo orden del día con “razones por haber convocado fuera de término” y “elección de autoridades”.

En la misma edición también figura AGEACAC (Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos y Ciencias de América Confederada), igualmente con punto sobre convocatoria fuera de término.

B. Publicaciones en Boletín Oficial de Córdoba (2025)

En edición de septiembre de 2025 vuelve a publicarse AGEACAC (La Falda), con asamblea anual ordinaria y nuevamente “razones por haber convocado la asamblea fuera del término legal”.

C. Qué implica esto

  • Sí prueba que existen convocatorias publicadas en Boletín para esas entidades en esas fechas.
  • No prueba por sí solo que toda la base institucional haya sido efectivamente notificada por canales internos, ni que la participación haya sido amplia.

3) Marco de control institucional (qué exige la estructura legal/administrativa)

A. Requisitos documentales en asambleas (Córdoba)

La RG 31/2016 de IPJ Córdoba contiene exigencias concretas para asociaciones civiles:

  • copia del padrón de asociados discriminando categorías y quiénes tienen derecho a voto al día de la asamblea;
  • constancias de asistencia con nómina y firmas;
  • publicación de convocatoria en Boletín;
  • tratamiento específico cuando la asamblea se realiza fuera de término.

Este punto es clave: si hay disputa sobre representatividad, el expediente asambleario y el padrón son la prueba crítica.

B. Herramientas públicas de verificación

IPJ Córdoba publica trámites y accesos para:

  • elección de autoridades, reforma de estatuto, denuncia, veeduría, consulta de documentos, consulta de estado de situación;
  • además informa “Anotación de Iglesias, Confesiones o Entidades Religiosas” dentro de su guía de asociaciones/fundaciones.

La Consulta Estado de Situación es digital, gratuita y con validez para acreditar estado registral de asociaciones y fundaciones.

C. Registro Nacional de Cultos (ámbito nacional)

Cancillería mantiene buscador del Registro Nacional de Cultos para consultar si una entidad religiosa está registrada.
También informa requisitos de inscripción y documentación (incluyendo, cuando corresponde, el acto administrativo de IGJ o equivalente provincial).
Además, en la guía nacional de trámite se recuerda que la mera presentación documental no autoriza por sí sola a actuar hasta la inscripción/reconocimiento.


4) Núcleo de la denuncia pública 

El conflicto no pasa por “quién ora mejor”.
Pasa por una pregunta concreta:

¿Quién decide sobre personas, cargos, dinero y bienes: la comunidad real o un padrón reducido y opaco?

Si una persona dona, aporta o financia infraestructura, pero jamás accede al padrón con voto ni a la documentación registral, hay una fractura de legitimidad interna.
No alcanza con una credencial simbólica: en asociaciones civiles el poder se juega en estatuto, padrón, acta y registración.

Cuando la narrativa institucional dice “somos todos”, pero la arquitectura documental opera con “deciden pocos”, aparece la zona crítica que este dossier pone bajo lupa.


5) Bienes, aportes y representación: el punto más sensible

En materia patrimonial, hay una pregunta simple y explosiva:

¿Quién puede decidir sobre bienes adquiridos con aportes colectivos?

Si el universo aportante no coincide con el universo con derecho a voto/documentación de asamblea, se produce una asimetría severa entre carga económica y poder de decisión.
En términos periodísticos: aportar sin votar erosiona legitimidad.
En términos de control: deben revisarse expedientes, registros de autoridades, estatutos y reglas de disposición de bienes.
IPJ contempla trámites específicos para actos de disposición sobre bienes significativos y control documental.


6) Semáforo probatorio

  • Existencia de convocatorias en Boletín Oficial de Córdoba para IGCA/AGEACAC en fechas concretas.
  • Reglas formales sobre padrón, publicación, asistencia y asambleas fuera de término.
  • Canales oficiales para consultar estado y documentos registrales.

Amarillo

  • Si todos los miembros “espirituales” tienen o no correlato jurídico como asociados activos con voto.
  • Si las credenciales internas tienen o no soporte registral verificable en expediente.

Rojo

  • Tipificación penal directa (“estafa”) de forma categórica sin auditoría documental + pericia + actuación judicial.
    En publicación periodística conviene usar: “presunto”, “podría configurar”, “se investiga”.

7) Preguntas de derecho  

  1. ¿Cuál es el padrón vigente con derecho a voto, por categoría, antigüedad y estado de cuotas?
  2. ¿Dónde y cuándo se informó internamente cada asamblea, además del Boletín?
  3. ¿Qué cantidad total de miembros espirituales existe y cuántos son asociados con voto?
  4. ¿Qué mecanismo formal permite a un miembro pasar de “colaborador/misionero” a “asociado con voto”?
  5. ¿Qué bienes están a nombre de qué persona jurídica y bajo qué órgano se decide su destino?
  6. ¿Qué libro/folio registra la emisión de credenciales y su correspondencia con padrón?

8) Párrafo editorial potente

No hay comunidad madura sin trazabilidad.
No hay autoridad moral sin rendición documental.
Y no hay “misión” que justifique que miles sostengan con su fe, su dinero y su tiempo una estructura donde votar sea privilegio y no derecho verificable.
En una asociación civil, la mística puede inspirar, pero el acta es la que manda.


9) Anexo de fuentes públicas

  • Boletín Oficial Córdoba – 3ª Sección (convocatorias y asambleas): evidencias 2024 y 2025 para IGCA/AGEACAC.
  • Estructura de secciones del BO Córdoba (incluye “Sociedades – Personas Jurídicas – Asambleas y Otras”).
  • IPJ Córdoba – guía de trámites de asociaciones/fundaciones (elecciones, reforma, denuncia, veeduría, consulta, documentos).
  • IPJ Córdoba – Consulta Estado de Situación (digital, gratuita, validez).
  • Registro Nacional de Cultos (buscador oficial y requisitos de inscripción).
  • RG 31/2016 IPJ Córdoba (padrón con derecho a voto, constancias, publicaciones, control de asambleas).