EL CONGRESO ANTI SAMAELIANO
LAS CARTAS DE CHACÓN: LA HISTORIA QUE NUNCA CONTARON
Su verdadero origen, el testimonio de sus custodios y
la utilización de estos documentos para justificar una identidad mesiánica
Una aclaración histórica de El Pueblo Gnóstico
Las cartas
de Chacón no aparecieron por generación espontánea. Tienen una historia, una
procedencia, personas que las conservaron y testimonios sobre las
circunstancias en las que fueron escritas.
Durante años,
estas cartas circularon públicamente gracias al trabajo de quienes integran El
Pueblo Gnóstico. Fuimos nosotros quienes recibimos las reproducciones
transmitidas desde Colombia, reconstruimos su procedencia y posteriormente las
pusimos a disposición de los lectores.
Hoy
consideramos necesario contar esa historia.
La razón es
sencilla: hemos observado la utilización de imágenes de aquellas cartas en un
montaje audiovisual que las relaciona con las pretensiones espirituales de
Ricardo Agestas, quien se presenta como Logos Michael.
El problema
no está en estudiar documentos históricos ni en plantear interpretaciones
doctrinales diferentes. El problema comienza cuando se presentan
correspondencias, testimonios y fotografías como si constituyeran pruebas de
una identidad espiritual, sin explicar su procedencia ni confrontarlas con su
contexto histórico.
Nuestro blog
rechaza que las cartas de Chacón constituyan una acreditación de la identidad
mesiánica que reivindica Ricardo Agestas.
Expondremos
a continuación las razones históricas y testimoniales de nuestra posición.
I. Los antecedentes: Argentina antes de 1990
Para
comprender esta historia debemos retroceder a los primeros años de la década de
1980.
Hacia 1983, según la información histórica recogida por integrantes de nuestro grupo, Julio Ferreira Astrada y Guillermo Agüero Paredes participaron en gestiones para el reconocimiento de la Iglesia Gnóstica Cristiana Universal en Argentina.
YA EXISTIA EL SANTUARIO GARGHA KUICHINES, Y YA LOS PERSONAJES ESTABAN EN SEGUNDA CAMARA.
Estas
gestiones encontraron dificultades institucionales y registrales. Posteriormente
surgirían otras denominaciones y estructuras jurídicas dentro del movimiento
gnóstico argentino.
Es
importante recordar este contexto, porque la actividad gnóstica argentina, sus
misioneros y sus relaciones con Venezuela y Colombia existían mucho antes del
Congreso de 1990.
En 1986 se
celebró un congreso en República Dominicana en el cual participaron
representantes de diversas organizaciones gnósticas.
Entre los
asistentes se encontraba Julio Ferreira Astrada, procedente de Argentina.
En aquel encuentro
dirigido por el Maestro Desoto se
difundieron noticias sobre los nuevos Maestros
Lakhsmi y Eughins , en un contexto de reorganización del movimiento gnóstico
posterior al fallecimiento de Samael Aun Weor.
Ferreira Astrada
regresó a Argentina con información y contactos que contribuirían a preparar
acontecimientos posteriores.
II. Primavera de 1987: la llegada de Lakhsmi a Córdoba
En la
primavera austral de 1987, Lakhsmi visitó Argentina.
Durante su
permanencia en Córdoba se alojó aproximadamente diez días en la conocida Torre
Ángela, en el piso 25.
En aquella
visita desarrolló numerosas actividades, encuentros y conferencias. Lo que
concluye en la Asociación Cultural gnóstica para el Cono Sur.
Entre ellas
se recuerdan presentaciones en ámbitos profesionales, reuniones en el sector de
Boulevard Illia al 300 y actividades rituales en un lumisial existente en
aquella zona.
Fue durante
esa estadía cuando conoció personalmente a un hermano que posteriormente
tendría una participación destacada en la enseñanza gnóstica argentina.
Este hermano
era argentino y tenía ciudadanía argentina, aunque había nacido en Brasil.
En uno de
los encuentros realizados en la Torre Ángela, Lakhsmi conversó personalmente
con él y lo invitó a realizar el curso de misioneros internacionales en el
monasterio Lumen de Lumine, en Venezuela.
El encuentro
ocurrió en 1987, varios años antes de que aquel discípulo recibiera su
posterior designación como obispo de enseñanza
y fuera consagrado obispo en 1992 en la consagración del Santo Grial, propuesto
por Lakhsmi , a este hermano misionero, a Daniel Alfazak y Miguel Lencinas, que
solo propuso tres obispos nada más, los otros obispos de argentina nunca fueron
propuestos por Lakhsmi.
Esta
distinción temporal resulta fundamental para comprender las cartas.
III. Las comunicaciones con Adolfo Chacón
Adolfo
Chacón residía en Bucaramanga, Colombia.
Mantenía una
relación de amistad y correspondencia con Lakhsmi, desarrollada durante años de
contacto dentro del movimiento gnóstico.
En aquella
época las comunicaciones telefónicas eran muy diferentes de las actuales.
En La Grita,
estado Táchira, Venezuela, residía una familia gnóstica conocida como la
familia Mora, integrada por un matrimonio y sus tres hijas.
La familia
disponía de teléfono particular, un recurso que no estaba presente en todos los
hogares de entonces.
Según los
testimonios transmitidos, Lakhsmi acudía habitualmente los sábados al domicilio
de esa familia para recibir llamadas y mantener comunicaciones con distintos
hermanos.
Entre esas
comunicaciones se encontraban las conversaciones con Adolfo Chacón.
Este dato no
procede exclusivamente del relato familiar de los Chacón.
En el
testimonio grabado relacionado con la controversia de la denominada Carta del
Restaurador, un antiguo integrante del movimiento —cuya identidad mantenemos
bajo reserva— también menciona las visitas de Lakhsmi al domicilio de la
familia Mora para recibir comunicaciones.
Esta
coincidencia testimonial contribuye a reconstruir el contexto habitual de
aquellas conversaciones.
La identidad que Adolfo conocía
Según el
testimonio que Joaquín Chacón transmitiría años después, Adolfo preguntó
personalmente a Lakhsmi a quién se refería cuando mencionaba a un discípulo
destinado a desarrollar una misión especial en Argentina, tenían un hermano menor llamado Ignacio.
Lakhsmi le
habría comunicado el nombre de aquella persona.
Adolfo
compartió posteriormente esa información con su hermano Joaquín en varias
oportunidades, entre 1987 y 1989, Ignacio no participaba en esa época.
No se trató,
según esa versión, de una identificación improvisada después de leer unas
cartas.
Joaquín
sostenía que conocía el nombre porque su propio hermano se lo había
transmitido.
Este punto
es esencial para entender la procedencia de la interpretación que nosotros
recibimos en 2010.
IV. Enero de 1989: el encuentro en el Santuario Mayor
de Cúcuta
Existe otro
episodio particularmente significativo.
Durante uno
de los últimos sábados de enero de 1989 se realizó una actividad especial en el
Santuario Mayor de Cúcuta, Colombia.
En aquel
lugar se conservaba una túnica blanca con figuras de palomas, atribuida al
maestro Samael Aun Weor.
La
convocatoria reunió a numerosos participantes del movimiento gnóstico.
Entre los
presentes se encontraba el Maestro Gargha Kuichines, reconocido dentro de aquella tradición
como discípulo de Samael Aun Weor.
También
participó Walter Márquez, vinculado entonces a actividades políticas en
Venezuela.
De acuerdo
con los testimonios recogidos, durante aquella reunión se desarrolló una
práctica espiritual relacionada con la candidatura política de Márquez.
A esa
actividad asistieron entre otros La esposa de Jesús Vega , Joaquín Chacón y el hermano argentino nacido en Brasil,
que se encontraba de visita en Colombia en la casa de los Remolina Moreno, antes de ingresar a su curso de
misioneros.
Fue allí
donde Joaquín conoció personalmente al futuro obispo de enseñanza.
Ese
encuentro resultaría importante para la relación que mantendrían
posteriormente.
Según lo que
Joaquín relató a Mario en 2010, había conservado una impresión favorable de
aquel hermano desde esa época.
El antiguo
misionero, consultado posteriormente por integrantes de nuestro grupo, confirmó
la existencia del encuentro y relató una versión coincidente.
También
existen personas que participaron de aquellas actividades y que aún viven. Por
respeto a su privacidad y a la reserva que han mantenido, no publicaremos sus
identidades.
Después de
aquella visita a Colombia, el hermano continuó su viaje hacia Venezuela.
V. Febrero a abril de 1989: la formación como
misionero internacional
El 4 de
febrero de 1989 comenzó el curso de misioneros que realizaría aquel hermano en
Lumen de Lumine.
La formación
concluyó el 27 de abril de ese mismo año.
Durante ese
período participó también de las actividades y convivencias religiosas del
monasterio.
En la
convivencia de Semana Santa de marzo de 1989 volvió a encontrarse con Walter
Márquez, a quien había conocido en Cúcuta.
Estos
acontecimientos permiten situar al discípulo dentro de una secuencia histórica
concreta: encuentro con Lakhsmi en Córdoba en 1987, contacto con Joaquín Chacón
en Cúcuta a principios de 1989 y formación misionera internacional concluida en
abril del mismo año.
La referencia contenida en las cartas
Una de las
cartas atribuidas a Lakhsmi y dirigidas a Chacón contiene una frase
especialmente significativa:
«Ahora ya lo
he formado como misionero internacional».
En la
correspondencia también se menciona a un gran Dios maya, una misión en Argentina,
dificultades institucionales y el desarrollo futuro de una actividad espiritual
en el sur argentino.
Nuestra
interpretación histórica vincula esas referencias con el discípulo cuya
trayectoria acabamos de describir.
La
correspondencia se sitúa, según la información proporcionada por Joaquín
Chacón, entre 1988 y 1989, correspondiendo a este último año la carta final.
Las fechas
manuscritas y la autenticidad material de cada documento deben estudiarse
individualmente; no pretendemos sustituir ese examen por una afirmación
testimonial.
VI. La misión hacia el sur de Argentina
Después de
su formación, este hermano desarrolló actividades misioneras por distintas
regiones argentinas.
Su trabajo
avanzó hacia el sur del país.
Entre las
localidades y regiones en las que desarrolló actividad se encontraba Neuquén,
donde participó en la apertura y organización de trabajos gnósticos.
En el
Congreso de Argentina de 1990 se presentó acompañado de una delegación que,
según los testimonios recogidos, reunía a casi cien participantes.
Posteriormente
continuó su misión hacia territorios todavía más australes.
Hacia 1991 o
1992 abrió un santuario en Tierra del Fuego.
Esta
trayectoria merece atención porque las cartas de Chacón contienen referencias a
una labor espiritual vinculada con el sur de Argentina.
¿Es
suficiente esta coincidencia geográfica para demostrar una identidad
espiritual?
No por sí
sola.
Pero cuando
se la analiza junto con las referencias a un misionero ya formado en 1989, su
encuentro anterior con Lakhsmi y la identidad que Adolfo Chacón habría conocido
directamente, adquiere una importancia histórica que no puede ignorarse.
VII. La designación como obispo de enseñanza en 1995
En 1995,
según los testimonios institucionales que hemos reunido, Lakhsmi designó
públicamente a aquel antiguo misionero , ya obispo, como obispo de enseñanza.
Por lo
tanto, debemos recordar una distinción:
En 1987 era
un hermano al que Lakhsmi había conocido en Córdoba.
En 1989 se
convirtió en misionero internacional.
En 1995
recibió su designación pública como obispo de enseñanza.
Confundir
estos tres momentos conduce a interpretaciones cronológicas equivocadas.
La condición
posterior de obispo no debe proyectarse artificialmente sobre las cartas
anteriores.
Sin embargo,
su trayectoria permite comprender por qué los participantes de aquella historia
lo reconocían como la persona a la que, según su interpretación, aludía la
correspondencia.
VIII. Las denuncias internas, el aislamiento y la
expulsión
Años después
se produjeron importantes conflictos dentro de la organización gnóstica
argentina.
El antiguo
obispo de enseñanza cuestionó determinadas actuaciones administrativas y
formuló acusaciones relativas al manejo de fondos y a otras presuntas
irregularidades institucionales.
Estas
acusaciones dieron lugar a enfrentamientos con sectores de la dirección.
Según los
testimonios que hemos recogido, el obispo fue progresivamente aislado, recibió
cuestionamientos y finalmente resultó expulsado alrededor de 2009 o 2010.
No contamos
con una resolución de expulsión cuya integridad podamos verificar públicamente.
Ya que la orden fue no dejarlas en los santuarios y solo leerlas.
El hermano también habría viajado a Venezuela
para exponer la situación ante autoridades de la organización.
Según su
relato, allí recibió una propuesta para asumir otras responsabilidades
institucionales como nuncio, pero expresó que su objetivo era obtener una
solución justa para los acontecimientos que denunciaba en Argentina, sin
aceptar el cargo propuesto.
Posteriormente
continuó desarrollando su propio trabajo espiritual e institucional.
Fue en ese
contexto cuando las cartas de Chacón adquirieron una nueva importancia.
IX. 2009 /2010: Joaquín Chacón se comunica con
Mario
Llegamos
ahora al episodio central de esta aclaración.
Adolfo
Chacón falleció en 2003.
Su hermano
Joaquín, también residente en Bucaramanga, conservaba correspondencia vinculada
con Adolfo.
Durante mediados de 2009 en adelante,, Joaquín estableció contacto con Mario, quien
participaba en un proyecto de difusión gnóstica junto con otros misioneros.
La
comunicación no consistió en un simple intercambio de archivos.
Joaquín y
Mario mantuvieron conversaciones prolongadas mediante Messenger durante
aproximadamente seis meses.
Dialogaron
sobre la situación de las organizaciones gnósticas en Colombia y Argentina,
intercambiaron recuerdos y compartieron sus preocupaciones sobre los conflictos
institucionales.
Con el
tiempo desarrollaron una relación de amistad.
Durante esas
conversaciones, Joaquín relató cómo había conocido personalmente al antiguo
misionero en Cúcuta, a comienzos de 1989.
También
explicó que su hermano Adolfo le había comunicado años antes la identidad del
discípulo mencionado en la correspondencia.
Según el
relato recibido, Joaquín estaba profundamente preocupado por el trato que había
recibido aquel hermano en Argentina.
Por esa
razón decidió colaborar en su defensa.
El envío de las cartas
Joaquín
remitió a Mario por correo electrónico las fotografías de la correspondencia
conservada.
Las cartas
llegaron como archivos adjuntos durante 2009/2010.
Mario
conservó aquellos materiales y los compartió con los demás integrantes del grupo.
Así llegaron
a nuestras manos.
No las
encontramos en una página desconocida de internet.
No las
recibimos anónimamente.
Las
recibimos a través de una persona que había mantenido una comunicación prolongada
con el hermano del destinatario original.
Mario
conserva, según la información de la que disponemos, los correos electrónicos
de aquella época.
Estos
mensajes constituyen un elemento documental importante para reconstruir la
fecha y las condiciones de recepción.
Joaquín
Chacón falleció en 2012.
Su
testimonio, transmitido cuando todavía vivía, forma parte de la historia que
hoy damos a conocer.
X. La publicación de las cartas en El Pueblo Gnóstico
Durante 2011
comenzaron a difundirse públicamente las fotografías y el contenido de las
cartas.
Posteriormente
se publicaron ampliaciones y recopilaciones del material.
El Pueblo
Gnóstico fue el
medio a través del cual esta documentación alcanzó una difusión importante
entre lectores de distintos países.
Quienes
participamos de este proyecto conocíamos no solamente las imágenes, sino
también el relato sobre su procedencia, las circunstancias en las que Joaquín
decidió enviarlas y la identidad que él atribuía al personaje mencionado.
Por respeto
a una solicitud de reserva del protagonista, mantuvimos durante años
determinados datos fuera de nuestras publicaciones.
Hoy seguimos
preservando el nombre civil del antiguo obispo de enseñanza.
No
necesitamos publicarlo para reconstruir las fechas y los acontecimientos.
XI. Ricardo Agestas y la utilización de las cartas
En octubre
de 2026, durante las actividades vinculadas con el encuentro gnóstico de
Guadalajara, México, comenzó a circular un montaje audiovisual relacionado con
Ricardo Agestas y su identificación como Logos Michael.
El video
incluye música clásica, fotografías, documentos atribuidos a Samael Aun Weor,
referencias a Lakhsmi y reproducciones de las conocidas cartas de Chacón.
Las imágenes
se presentan dentro de una secuencia que construye una relación entre esas
correspondencias y la identidad espiritual reivindicada por Agestas.
Pero una
sucesión de fotografías no constituye una prueba histórica.
Una carta no
adquiere un destinatario diferente porque alguien coloque su imagen al lado.
Tampoco
puede demostrarse una identidad espiritual mediante música, transiciones
audiovisuales o la acumulación de documentos cuyo origen y autenticidad no se
explican suficientemente.
Nuestra
objeción es concreta.
Las cartas
de Chacón llegaron a nosotros acompañadas de un relato histórico que las
vinculaba con otro discípulo, conocido por Adolfo y Joaquín Chacón desde
finales de la década de 1980.
Ese
discípulo había conocido personalmente a Lakhsmi en 1987.
Había sido
formado como misionero internacional en 1989.
Había
desarrollado una misión hacia el sur de Argentina.
Y
posteriormente había ocupado el cargo de obispo de enseñanza.
Quien
sostenga que las cartas se refieren a Ricardo Agestas debe explicar por qué considera
incorrecta esa reconstrucción y aportar documentación que respalde su
interpretación.
No basta con
reproducir unas páginas y atribuirse su significado.
¿De dónde proceden las imágenes?
Las
reproducciones de las cartas que aparecen en el montaje guardan correspondencia
visual con materiales publicados por El Pueblo Gnóstico.
Nuestro blog
conocía y difundió aquellos documentos mucho antes de la actual controversia.
Si las
imágenes fueron tomadas de nuestras publicaciones, corresponde reconocer su
procedencia y explicar el contexto en el que originalmente fueron divulgadas.
Resulta
especialmente llamativo utilizar documentos difundidos por este blog para
sostener una interpretación que contradice precisamente la historia de
recepción que hemos dado a conocer.
La discusión
no se resuelve aceptando únicamente las páginas que resultan convenientes y
descartando y descartando lo que no le conviene.
XII. La Carta del Restaurador y los otros documentos
utilizados
El montaje
no se limita a las cartas de Chacón.
También
incorpora documentación relacionada con Samael Aun Weor, Lakhsmi y la figura
del Restaurador.
Entre esos
materiales aparece correspondencia cuya autenticidad o integridad ha sido
cuestionada en investigaciones y testimonios anteriores publicados por nuestro
blog.
En
particular, hemos recibido y examinado un testimonio grabado que denuncia
presuntas alteraciones de la denominada Carta del Restaurador.
Ese
testimonio atribuye modificaciones documentales a personas vinculadas con
determinados conflictos institucionales.
La
existencia de la denuncia no constituye, por sí misma, una pericia definitiva
de falsificación. Pero sí impide tratar la versión controvertida como
indiscutiblemente auténtica sin examinar los antecedentes, los originales y la
historia de sus reproducciones.
De hecho, el
mismo testimonio contiene referencias a las comunicaciones telefónicas que
Lakhsmi mantenía desde el domicilio de la familia Mora en La Grita.
Es decir,
las investigaciones sobre ambos grupos documentales comparten determinados
personajes y circunstancias históricas.
Por eso
consideramos imprescindible separar cada documento, verificar su procedencia y
evaluar qué afirma realmente.
No puede
construirse una demostración histórica mediante la acumulación de cartas
discutidas como si todas tuvieran la misma autenticidad, el mismo contexto y el
mismo valor testimonial.
XIII. El problema de las autoproclamaciones mesiánicas
No
cuestionamos el derecho de una persona a tener convicciones espirituales.
Tampoco
pretendemos determinar mediante una investigación documental quién posee o deja
de poseer una identidad esotérica.
Lo que
cuestionamos es presentar una interpretación personal como si estuviera
demostrada por documentos históricos que no identifican expresamente al
interesado.
Cuando
alguien afirma ser Logos Michael, el Mesías o un restaurador anunciado,
adquiere una responsabilidad especial frente a quienes aceptan su autoridad.
Esa
responsabilidad exige transparencia sobre las fuentes que utiliza y sobre los
límites de aquello que efectivamente puede demostrar.
Las
creencias espirituales son una cuestión distinta de la autenticidad de una
carta, la cronología de una relación personal o la identidad de los
protagonistas de una correspondencia.
Nuestro
desacuerdo con Ricardo Agestas se refiere precisamente a esa utilización de
materiales históricos para respaldar sus pretensiones de autoridad espiritual.
No
encontramos en las cartas de Chacón, tal como las conocemos y contextualizamos,
una acreditación documental de que Ricardo Agestas sea el personaje aludido.
XIV. Las preguntas que Ricardo Agestas debería
responder
Quienes
defendemos esta reconstrucción consideramos legítimo plantear públicamente las
siguientes preguntas:
- ¿Qué documento identifica
expresamente a Ricardo Agestas como el discípulo mencionado en las cartas
de Chacón?
- ¿Cómo explica la referencia a
un misionero internacional ya formado en 1989?
- ¿Qué relación establece entre
aquellas cartas y los encuentros de Lakhsmi en Córdoba durante 1987?
- ¿Qué pruebas aporta para
vincular su propia trayectoria con la misión anunciada en el sur de
Argentina?
- ¿Conocía la historia de Adolfo
y Joaquín Chacón y las circunstancias en las que las cartas llegaron a
nuestro blog?
- ¿Por qué utiliza documentos que
ya habían sido difundidos con una interpretación histórica diferente sin
abordar esa discrepancia?
- ¿Qué respaldo documental
independiente ofrece para las otras cartas y comunicaciones incluidas en
el montaje?
Estas
preguntas no se contestan con títulos espirituales ni con fotografías.
XV. Nuestra posición y nuestra responsabilidad
Durante años
hemos publicado investigaciones críticas sobre distintos acontecimientos del
movimiento gnóstico.
No
sostenemos que nuestras interpretaciones sean infalibles.
Por eso
distinguimos entre las fotografías de documentos, los testimonios que
recibimos, las informaciones institucionales y nuestras propias conclusiones.
Pero tampoco
aceptamos que la historia de estas cartas sea reconstruida ignorando
deliberadamente a quienes las conservaron y transmitieron.
Nuestro blog
recibió las reproducciones en 2010.
Conoció el
relato de Joaquín Chacón cuando este todavía vivía.
Conoció las
circunstancias de sus conversaciones con Mario.
Y recogió
referencias sobre el antiguo misionero cuya historia había comenzado en
Argentina mucho antes de 1990.
Quienes hoy
encuentran estas cartas en internet tienen derecho a estudiarlas y a formular
interpretaciones.
Pero
deberían conocer también la historia de su difusión.
Las cartas
de Chacón no son una credencial de autoridad mesiánica. Son documentos
históricos cuya procedencia, autenticidad, contexto y significado deben
examinarse críticamente.
Reflexión final: cuando las imágenes pretenden
reemplazar a la historia
Una
fotografía puede mostrar un documento.
Diez
fotografías pueden mostrar diez documentos.
Un video
puede reunir cien imágenes, acompañarlas con música solemne y presentar una
narración espiritual extraordinaria.
Pero ninguna
cantidad de imágenes sustituye la necesidad de demostrar lo que se afirma.
La historia
de las cartas de Chacón comienza mucho antes de la existencia de ese montaje
audiovisual.
Comienza con
relaciones personales, viajes, encuentros, correspondencia y conversaciones que
se remontan a finales de los años ochenta.
Continúa con
un hermano que conservó documentos familiares, con otro que decidió
compartirlos, con conversaciones sostenidas durante meses y con su posterior
publicación.
Esa historia
merece ser contada completa.
Desde El
Pueblo Gnóstico rechazamos que la correspondencia de Chacón sea presentada como
prueba de la identidad mesiánica de Ricardo Agestas.
Nuestra
posición se fundamenta en la reconstrucción histórica y testimonial que hemos
expuesto, y permanece abierta al examen crítico de documentos auténticos que
permitan confirmar, corregir o ampliar los hechos.
No pedimos a
nadie que crea ciegamente nuestra versión.
Pedimos que
se lean las cartas, que se examine su cronología.
Porque una
enseñanza que aspira a despertar la conciencia no debería exigir obediencia a
una identidad proclamada.
Debería
invitar a investigar, comprender y discernir.
La verdad
histórica no necesita música de fondo. Necesita pruebas.
El Pueblo
Gnóstico
Octubre de
2026


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