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17 de junio de 2026

Dos cartas, muchas preguntas

 

 Dos cartas, muchas preguntas

Testimonios internos vinculados a la IGCA CEI

La presente publicación tiene como finalidad poner a disposición del lector dos cartas recibidas como testimonio documental, vinculadas a experiencias internas dentro del ámbito de la IGCA CEI.

Por razones de prudencia, protección de identidad y respeto hacia las personas mencionadas, los nombres propios, documentos personales, teléfonos, datos familiares, domicilios y toda información sensible deberán ser reservados, tachados o reemplazados por nombres ficticios antes de su publicación completa.

No se pretende aquí dictar una sentencia, ni reemplazar el trabajo de la Justicia, ni atacar la fe sincera de quienes participan o participaron de una institución espiritual. El objetivo es más simple y, al mismo tiempo, más necesario: dejar constancia de que existen cartas escritas por personas que estuvieron vinculadas a la institución y que expresan preocupaciones, reclamos y denuncias que merecen ser leídas con atención.

La primera carta corresponde a una persona que comunica su retiro de la institución. En ella manifiesta desacuerdos con posibles cambios internos relacionados con libros litúrgicos, ceremonias especiales y manuales de procedimiento. La autora plantea dudas sobre la legitimidad de esas modificaciones y pregunta si tales decisiones cuentan con respaldo doctrinal, espiritual o documental suficiente.

También se cuestiona allí la realización de un congreso presentado como trascendente para la vida institucional. La carta deja entrever una preocupación concreta: si determinados actos espirituales o ceremoniales responden realmente a una necesidad superior o si, por el contrario, podrían estar atravesados por intereses administrativos, económicos o de conducción interna.

La segunda carta presenta dos asuntos distintos. Por un lado, expone un reclamo económico relacionado con una obligación asumida años atrás en beneficio de un espacio institucional, pero que habría terminado generando una deuda personal a nombre de quien prestó su colaboración. La autora sostiene que dicha situación le produjo consecuencias financieras y solicita que la institución asuma la responsabilidad correspondiente.

Por otro lado, la misma carta menciona una denuncia de extrema gravedad vinculada a un presunto abuso sexual cometido contra una menor de edad en un contexto de cercanía institucional. Por la sensibilidad del tema, corresponde tratar este punto con absoluta prudencia, sin exponer datos de la víctima ni detalles que puedan revictimizarla. Sin embargo, también corresponde señalar que toda denuncia de esta naturaleza exige una respuesta seria, formal, transparente y ajustada a derecho.

Estos documentos no deben leerse como simples diferencias personales. Tampoco como ataques aislados. Deben leerse como señales de alerta. Cuando una persona que formó parte de una estructura espiritual decide escribir, retirarse, reclamar o dejar constancia de hechos graves, la institución interpelada tiene la responsabilidad ética de responder con claridad.

Una comunidad espiritual no se fortalece ocultando los conflictos. Se fortalece cuando puede mirar de frente sus errores, escuchar a quienes se sienten dañados y actuar con justicia.

Las cartas que se publican a continuación quedan a consideración del lector. Cada persona podrá formar su propio criterio. Lo importante es que estos testimonios no queden perdidos en el silencio, ni sean reducidos a murmullos internos, ni desaparezcan bajo el peso de la obediencia o del temor.

Cuando una institución invoca principios espirituales elevados, también debe estar dispuesta a rendir cuentas en el plano humano.

Porque la verdadera espiritualidad no se mide solamente por sus ceremonias, sus congresos o sus discursos. Se mide también por la forma en que trata a quienes reclaman, a quienes preguntan, a quienes denuncian y a quienes se animan a decir: “esto ocurrió, y merece ser escuchado”.

A continuación, se reproducen las cartas como testimonio documental, con los resguardos necesarios para proteger la identidad de las personas involucradas.

También se habla de la esposa y amoríos de ayora, vicario de ecuador, su esposa lesbiana y el enamorando niñas.

Hay mucho testimonios pero dan asco.

QUE DIOS LOS PROTEJA DE ESTA SECTA


SIN PALABRAS EN ESTA ENTRADA



























 

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